Caparrós no se puede ir por la gatera de Nervión

Es un hombre con demasiado significado en la historia del Sevilla para salir por la puerta de atrás, después de que reapareciese como apagafuegos la primavera pasada dos veces, como relevo de Vincenzo Montella para meter al equipo, como séptimo, en Europa, y luego para hacerse con las riendas de la dirección deportiva cuando Castro no encontró un relevo adecuado para Óscar Arias, después de los nones de Ramón Planes. Castro está en deuda con Caparrós, pese a su doble fracaso. Y Monchi debe hacerle hueco. La cantera es lo suyo, «la fábrica», como le gusta decir, pero está bien estructurada. La tecnificación, el contacto directo con los chavales, puede ser la solución. El primer equipo pasa ya por otras miras.

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