¡Qué grande eres, Fredy!

Algún día, cientos de miles de sevillistas, de aficionados al fútbol, podrán decir «yo vi jugar a Kanoute». Quizá las generaciones futuras no comprendan bien lo que significó años atrás la figura de este elegante y esbelto futbolista que llegó sin hacer ruido un día de agosto de 2005 a Sevilla y ayer se despidió de la que fue su afición durante siete largas e inolvidables temporadas como lo que fue, a lo grande. Esa frase de «yo vi jugar a Kanoute» es una de las preferidas por los sevillistas para presumir de una etapa gloriosa y, aún más, de haber disfrutado de la cercanía, aunque fuese en la distancia de un estadio de fútbol, de ese portento humano y deportivo que no deja indiferente a nadie.

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