Jose, muévete por donde quieras

Arsene Wenger recibió a José Antonio Reyes en su casa de Barnet Road, un elegantísimo barrio al norte de Londres, el 27 de enero de 2004. Era martes, noche cerrada, unos minutos antes de las 22.00 horas, y el utrerano, acompañado de su entonces representante, Jesús Rodríguez de Moya, apenas abrió la boca. Sólo sonrió. El técnico bromeó con él y le dijo que no debía preocuparse por nada, que todo quedaba en sus manos y que, para ello, le iba a dar en dos días una buena noticia.

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