El Sevilla FC se encuentra en una de las encrucijadas más complejas de su historia reciente, donde el equilibrio entre la supervivencia financiera y la competitividad deportiva es un cable de funambulista. En Nervión, una plaza acostumbrada a grandes ventas estratégicas para crecer, la actual coyuntura obliga a mirar con lupa cada movimiento.
Con el cierre del mercado invernal a la vuelta de la esquina, la directiva ha decidido plantar cara a las ofertas a la baja, priorizando el rendimiento sobre el césped para asegurar el futuro de la entidad.
El órdago del Sevilla FC: lo deportivo prima sobre lo económico
La hoja de ruta de la dirección deportiva es clara pero arriesgada. Según ha podido confirmar VamosMiSevillaFC.com, el club necesita generar una plusvalía de entre 10 y 15 millones de euros antes del 30 de junio para cuadrar las cuentas del ejercicio actual.
Sin embargo, Antonio Cordón ha dado la orden de no «malvender» a sus activos en enero, prefiriendo mantener el bloque de Matías Almeyda para asegurar los objetivos ligueros.
Esta postura de fuerza busca evitar que clubes extranjeros se aprovechen de las necesidades del club hispalense. La consigna en las oficinas del Ramón Sánchez-Pizjuán es tajante: no se desprenderán de jugadores titulares si no es por cifras que permitan acudir al mercado con garantías de encontrar un recambio inmediato.

Las ofertas rechazadas: Kike Salas, Akor Adams y Juanlu Sánchez
En las últimas horas, el teléfono de la dirección deportiva no ha dejado de sonar, pero la respuesta siempre ha sido la misma. El club ha blindado a sus piezas clave ante propuestas que consideraba insuficientes.
Estas son las operaciones que el Sevilla FC ha frenado en seco:
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Kike Salas: Rechazados 8 millones de euros procedentes del CSKA de Moscú.
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Akor Adams: Se ha desestimado una oferta de 15 millones de euros del fútbol de Arabia Saudí.
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Juanlu Sánchez: El club ha rechazado una cesión con opción de compra del Nápoles, remitiéndose a su valor de mercado.
El 30 de junio: la fecha clave para los acreedores y LaLiga
El mensaje enviado al mercado es nítido: Juanlu Sánchez vale 20 millones de euros y ni un euro menos. No obstante, este posicionamiento tiene una fecha de caducidad peligrosa.
Una vez concluya la temporada, el Sevilla FC perderá parte de su fuerza en la negociación, ya que la presión de LaLiga y los acreedores aumentará conforme se acerque el cierre del ejercicio fiscal.
Jugadores como Rubén Vargas, Lucien Agoumé o los propios Salas y Akor Adams volverán a estar en el escaparate. El riesgo de esperar a verano es que los compradores «tengan la sartén por el mango», sabiendo que el club necesita imperiosamente esos ingresos antes del límite de junio. Por ahora, el órdago está lanzado: el fútbol manda sobre el balance contable.
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