El Sevilla FC se encuentra en una encrucijada donde la supervivencia económica y la competitividad deportiva libran una batalla diaria en los despachos de Nervión.
En este enero de 2026, un nuevo canterano aparece como la llave maestra para desbloquear las llegadas solicitadas por el cuerpo técnico. La necesidad de vender para crecer vuelve a marcar el ritmo de una planificación que no admite esperas.
Fabio Celestini insiste en el fichaje de Kike Salas para Rusia
El interés del CSKA de Moscú por Kike Salas no es una sorpresa para quienes siguen de cerca la carrera del central de Morón. Su gran valedor es el técnico Fabio Celestini, quien ya intentó reclutarlo para la Lazio hace un año.
En aquel momento, la operación se frenó en seco debido a la implicación del jugador en una causa abierta por presunto amaño de apuestas deportivas, un caso que aún genera ruido en el entorno del futbolista.
Según ha revelado Álvaro Moreno, agente de la multinacional You First, en una entrevista reciente, el interés se ha reactivado con fuerza. La conexión es directa: la agencia representa tanto al jugador como al entrenador italiano, lo que facilita los hilos de una negociación que depende ahora estrictamente de las cifras finales.

Los plazos críticos que maneja Antonio Cordón
Aunque el mercado ruso ofrece un margen más amplio, el Sevilla FC tiene una urgencia máxima para cerrar la operación. La dirección deportiva necesita liquidez inmediata para ejecutar el plan de refuerzos de Matías Almeyda.
Estas son las fechas clave del movimiento:
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Apertura en Rusia: El mercado de transferencias moscovita arranca este jueves 22 de enero.
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Cierre en España: La ventana de LaLiga finaliza el 2 de febrero.
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Duración en Rusia: El periodo de fichajes allí se extiende hasta el 19 de febrero, un desfase que incomoda en Nervión.
La plusvalía necesaria para el fichaje del nuevo delantero
La postura del club hispalense es clara: se busca una venta que ronde los 6 u 8 millones de euros. Al tratarse de un jugador formado en la cantera, la totalidad del ingreso sería computada como plusvalía, dejando a la entidad muy cerca del objetivo de 10 millones necesarios para equilibrar el límite salarial.
Ese montante es el que espera Matías Almeyda para incorporar al atacante que ha pedido con urgencia para salvar la temporada. Sin embargo, la última palabra la tendrá el jugador.
Kike Salas debe decidir si acepta el exilio a una liga compleja, enfrentándose al mismo dilema que ya vivió José Ángel Carmona hace un año, cuando decidió rechazar una oferta similar para seguir luchando en el Sánchez-Pizjuán.
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