El Sevilla FC camina esta temporada por el filo de la navaja, en una lucha por la supervivencia que evoca los fantasmas más oscuros de su historia.
En el Martínez Valero, la entidad de Nervión volvió a demostrar que, aunque el fútbol brille por su ausencia, el escudo aún pesa lo suficiente para rescatar puntos en escenarios imposibles.
Akor Adams dicta sentencia y da una lección de jerarquía
Cuando el cronómetro rozaba el minuto 80 y el marcador reflejaba un doloroso 2-0, la sombra del descenso se alargaba sobre la expedición sevillista.
Fue entonces cuando emergió la figura de Akor Adams. El delantero, pletórico tras su paso por la Copa de África, cambió el destino del choque con un doblete salvador.
Especialmente significativo fue su segundo tanto, transformado desde los once metros con una sangre fría que no pasó desapercibida.
La ejecución de Akor Adams fue interpretada por muchos como una lección directa para Isaac Romero, quien recientemente falló una pena máxima decisiva frente al Levante.
El incidente entre Matías Almeyda y Eder Sarabia
El pitido final no trajo la calma, sino que desató la tempestad en las áreas técnicas. Según captaron las cámaras de DAZN, el saludo protocolario entre los entrenadores se convirtió en uno de los momentos más tensos de la jornada en este enero de 2026.

- El origen: El enfado monumental de Eder Sarabia por el penalti señalado a favor del Sevilla.
- El encuentro: Un apretón de manos gélido donde la tensión se cortaba en el ambiente.
- El cruce: Intercambio de palabras y reproches mientras Matías Almeyda intentaba mantener la compostura ante las quejas del técnico ilicitano.
Un punto de supervivencia para un Sevilla con alfileres
Pese a la épica del empate, la realidad clasificatoria sigue siendo alarmante. El equipo se mantiene con respiración asistida en la zona baja de la tabla, y las sensaciones confirman que el bloque de Matías Almeyda está «cogido con alfileres».
Este punto ante el Elche es oxígeno puro para un vestuario que se prepara para sufrir hasta las últimas jornadas.
La jerarquía de Akor Adams y la resistencia anímica mostrada en el tramo final son, ahora mismo, los únicos clavos ardiendo a los que se agarra el sevillismo para evitar el desastre.
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