El Sevilla FC ha completado una exigente remodelación de su plantilla con el claro objetivo de ganar competitividad en todas las líneas.
La afición de Nervión celebra el salto de calidad en el frente de ataque, pero la altísima exigencia para ganarse un puesto en el once ha generado víctimas colaterales en el vestuario.
En este nuevo escenario, varios futbolistas asumen un rol secundario a la espera de una oportunidad que cada vez se vende más cara en la capital hispalense.
Overbooking en la banda izquierda y un freno físico en pretemporada
La situación de Alfon González en el proyecto de Luis García Plaza es sumamente delicada.
El extremo albaceteño ha quedado relegado al último escalón de las prioridades del cuerpo técnico debido a la feroz competencia en la zona de ataque.
El futbolista debe disputar los minutos con nombres consolidados como Chidera Ejuke, Rubén Vargas y el recién llegado Correia, una nómina de atacantes que le cierra el paso de forma casi definitiva.
A esta saturación de perfiles en el costado zurdo se le sumó un inoportuno contratiempo muscular durante el periodo de preparación estival.
Esta dolencia mermó su ritmo competitivo en el momento más decisivo de la pretemporada, impidiéndole ganar la confianza del entrenador madrileño cuando se estaban repartiendo los roles del curso.
Inédito en Cornellà pese a las bajas en el ataque hispalense
El choque frente al Espanyol dejó un mensaje muy claro sobre la jerarquía actual de la plantilla.
A pesar de que Rubén Vargas causaba baja por lesión y de que Correia aterrizaba sin penas entrenamientos con el grupo, Luis García Plaza optó por no darle entrada a Alfon González en todo el partido, dejándolo inédito en el banquillo.
- El cuerpo técnico priorizó otras alternativas tácticas antes que dar entrada al albaceteño.
- La falta de minutos en momentos de necesidad evidencia su rol residual en el equipo.
- Su rendimiento en las contadas oportunidades sobre el verde no ha logrado hacerle escalar puestos.
La opción de una salida en el mercado de enero gana fuerza
Con contrato en vigor con la entidad hispalense por dos temporadas más, el panorama a medio plazo no invita al optimismo para el atacante.
Salvo un giro radical en las próximas jornadas de LaLiga, las opciones de tener continuidad con la camiseta sevillista son prácticamente nulas.
Si su ostracismo se prolonga durante el primer tramo de la competición, la directiva y el entorno del jugador ven con buenos ojos buscar una nueva salida en el mercado de enero.
Con un valor de mercado de 3 millones de euros, al aterrizar completamente gratis al Sevilla tras terminar contrato con el Celta de Vigo, los nervionenses podrían sacarle una buena plusvalía si consiguen venderlo.
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