Una lección para el hincha disfrazado de futbolista, Joan Jordán

¿Qué culpa tiene el equipo tan bien dirigido por Diego Martínez que un rival cometa la torpeza, por decirlo de forma poco ofensiva, de una autoexpulsión con medio partido por delante? Joan Jordán es un jugadorazo; vive el partido como nadie; se revuelca en cada gol; lo protesta todo; anima sin descanso; y asume responsabilidades propias y ajenas. A veces da la sensación de que es un hincha disfrazado de futbolista. Esas revoluciones, en duelos ante adversarios que se las saben todas y con árbitros de dudoso criterio, hay que saber controlarlas. Una lección que no debe olvidar. Porque los puntos que se van ya no vuelven. Y las dinámicas negativas se inician siempre con algún error. En este caso, una estupidez.

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