El sevillismo asiste estos días a la batalla más cruenta por el control de la entidad. La leyenda camera, Sergio Ramos, no ha regresado a la ciudad únicamente por nostalgia; su presencia responde a la fase final de una auditoría que podría cambiar el destino del Ramón Sánchez-Pizjuán.
Lo que en un principio parecía una transición plácida basada en cifras conocidas, se ha transformado en un pulso financiero donde cada apunte contable es una mina por explotar para el grupo comprador.
Five Eleven Capital encuentra irregularidades para rebajar el precio
A pesar de que los primeros informes sugerían una deuda controlada de 88 millones de euros, la realidad que maneja el grupo inversor es mucho más cruda.
Según informa El Confidencial, Sergio Ramos y sus socios de Five Eleven Capital habrían detectado «agujeros» significativos en la contabilidad del club.
Martín Ink, figura clave del fondo, ha expresado su disconformidad con ciertos apuntes en el balance y la cuenta de resultados que inflan artificialmente el valor real del Sevilla FC, con el objetivo claro de rebajar los 450 millones de euros exigidos inicialmente por los accionistas.
La radiografía de un club en situación crítica:
- Pérdidas acumuladas: La entidad encadena 5 años consecutivos en números rojos.
- Déficit reciente: En los dos últimos ejercicios, el club ha perdido un total de 135 millones de euros.
- Patrimonio neto: Se sitúa en una cifra alarmante de 122 millones de euros en negativo.
- Dependencia externa: Actualmente, solo los préstamos bancarios mantienen la liquidez operativa del club.
La estrategia de Martín Ink para forzar una rebaja millonaria
Es un movimiento lógico en cualquier negociación de esta envergadura. Al poner sobre la mesa la «situación difícil» y la contabilidad cuestionable, el grupo liderado por el de Camas busca una posición de fuerza.
La parte compradora sostiene que el Sevilla FC es ahora mismo una «máquina de perder dinero», lo que invalida cualquier valoración optimista realizada por el actual consejo de administración que preside José María del Nido Carrasco.
La permanencia de Luis García Plaza como factor de estabilidad
Mientras los despachos arden, el equipo de Luis García Plaza intenta mantenerse al margen para sellar una salvación que es vital para la venta. Si el club cayera a Segunda División, el valor de la entidad se desplomaría, algo que Sergio Ramos y Martín Ink tienen muy presente en su hoja de ruta.
Los inversores quieren un club saneado en la élite, pero no están dispuestos a heredar una gestión que consideran deficiente sin un ajuste drástico en el precio de adquisición.
Con el equipo a solo 2 puntos de la zona de peligro, las próximas semanas serán trepidantes tanto en el césped como en las notarías. El sevillismo espera que, independientemente de quién ostente la propiedad, se ponga fin a un lustro de gestión ruinosa que ha dejado a uno de los grandes de España al borde del abismo financiero.
La entrada de Five Eleven Capital parece ser la única salida, pero el precio de esa libertad está ahora mismo bajo una lupa microscópica.
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