El Sevilla FC no solo lucha por la supervivencia en los terrenos de juego de LALIGA; la entidad vive un incendio institucional que parece no tener fin. En Nervión, donde la estabilidad fue durante años la base de los éxitos europeos, hoy se respira un clima de desconfianza y reproches.
La salida de un técnico en el Sánchez-Pizjuán siempre es dolorosa, pero cuando se produce en medio de una crisis de valores, las palabras dejan cicatrices que van mucho más allá de un simple finiquito deportivo.
La acusación de traición de Matías Almeyda a la directiva
La bomba informativa ha estallado tras las explosivas declaraciones de Matías Almeyda tras su reciente destitución. El técnico argentino, en una entrevista que ya es viral, ha cargado con dureza contra la cúpula directiva sevillista.
Según el «Pelado», la directiva le garantizó la continuidad apenas 24 horas antes de entregarle la carta de despido, un gesto que el preparador califica directamente como una falta de códigos en el fútbol profesional.

Los puntos más calientes de su comparecencia fueron:
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Promesa incumplida: Le aseguraron que seguiría hasta el final un día antes de echarlo.
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Dolor personal: «Esa gente ya no me puede mirar más a los ojos», sentenció el argentino.
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Proyectos cortos: Lamentó que, tras años de carreras estables, en Nervión no encontrara respeto.
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Dureza institucional: Acusó a los dirigentes de que «no les interesa el Sevilla FC«.
Del Nido Carrasco y Pepe Castro en el punto de mira del técnico
Las palabras de Matías Almeyda tienen destinatarios con nombres y apellidos. La ira del argentino se concentra en el presidente Del Nido Carrasco y el vicepresidente Pepe Castro.
Según fuentes cercanas a la caseta, ambos orquestaron su marcha presionados por el clima social y, especialmente, por los pesos pesados del vestuario. Los capitanes habrían denunciado una «pérdida de papeles» del técnico en las últimas jornadas, lo que precipitó la decisión de los máximos dirigentes.
Antonio Cordón se libra de la quema tras la salida del argentino
Curiosamente, de este incendio dialéctico sale indemne el Director de Fútbol. Antonio Cordón era, según el propio entorno de Matías Almeyda, el único partidario de que el argentino terminara la temporada.
A pesar de la pobre imagen ofrecida ante el Valencia CF, el mánager deportivo prefería mantener la estabilidad en el banquillo. Por ello, el técnico no ha dirigido sus ataques hacia la dirección deportiva, centrando su discurso en la planta noble del club.
En un momento donde el equipo necesita unión, las acusaciones de traición hacia Del Nido Carrasco y Pepe Castro solo aumentan la tensión de una afición que exige transparencia y respeto por la historia de la entidad.
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