La venta del Sevilla y un posible descenso de categoría

El Sevilla FC inicia este lunes la segunda vuelta del campeonato sumido en una de las crisis más profundas de su historia.

En Nervión, el fantasma del descenso acecha por cuarta temporada consecutiva, amenazando con dinamitar no solo la parcela deportiva, sino los cimientos económicos de la entidad.

La angustia se ha instalado en una grada que ve cómo la inestabilidad en los despachos empieza a devorar el futuro del equipo sobre el césped.

La «cláusula del miedo» de los nuevos inversores ante el descenso

Tal y como avanzamos en exclusiva en VamosMiSevillaFC.com, las negociaciones para la venta del club han dado un giro dramático en las últimos días. Los grandes accionistas, inmersos en un proceso de venta de sus paquetes mayoritarios, se han topado con un obstáculo: la desconfianza de los compradores.

Los grupos inversores han introducido una cláusula de rescisión automática en caso de que el equipo caiga a Segunda División.

Los motivos que esgrimen los potenciales compradores son demoledores para la viabilidad de la sociedad:

  • Deuda insostenible: El club arrastra una carga financiera que solo es soportable con los ingresos de la élite.

  • Ingresos ridículos: El reparto televisivo en la categoría de plata no cubriría ni el 10% de los gastos actuales.

  • Riesgo de quiebra: Los inversores entienden que, en caso de descenso, el valor real de la sociedad sería cero euros.

  • Efecto devaluación: Un descalabro deportivo invalidaría cualquier acuerdo de compra alcanzado previamente.

Junta de Accionistas 2025

La parálisis institucional de Antonio Cordón frente al mercado

Mientras equipos rivales en la lucha por la salvación están reforzando sus plantillas en este mercado de enero, la entidad hispalense sufre una parálisis preocupante. La lucha por el control del club y el deseo de los actuales gestores de maximizar el beneficio por sus acciones chocan con la realidad de un Matías Almeyda que necesita mimbres para competir.

La preocupación es máxima tras recordar que la temporada pasada el equipo salvó la categoría por una distancia mínima. Los inversores extranjeros, que monitorizan cada movimiento del Sevilla FC, han impuesto condiciones drásticas para proteger su capital. No están dispuestos a asumir una deuda millonaria en una categoría donde los ingresos son residuales, lo que sitúa al club ante un escenario de «todo o nada» en los próximos meses.

Un futuro hipotecado al rendimiento en el césped de Nervión

El desenlace de esta crisis institucional depende ahora, más que nunca, de que la pelota entre. La urgencia por sumar puntos se ha convertido en una cuestión de Estado para el sevillismo; no solo se juega la permanencia deportiva, sino la supervivencia de la sociedad anónima deportiva. La devaluación histórica que supondría bajar a Segunda División dejaría a los accionistas sin su ansiada venta y al club al borde del abismo financiero.

En los próximos días, el mercado de fichajes de invierno será el termómetro real de esta situación. Si Antonio Cordón no logra desbloquear las llegadas solicitadas por el cuerpo técnico, el riesgo de que la «cláusula del miedo» se ejecute será cada vez más real, dejando al Sevilla FC en una soledad institucional sin precedentes.

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