El Sevilla FC mantiene en vilo a toda su masa social en una de las semanas más decisivas y frenéticas de su historia moderna. En Nervión, la incertidumbre institucional nubla la planificación del próximo curso.
Tras horas de máxima tensión y rumores cruzados que hacían presagiar una ruptura total en la negociación por el control de la entidad, la luz empieza a abrirse paso entre el ruido mediático.
Gonzalo Tortosa desmiente la ruptura del principio de acuerdo
A pesar del pesimismo que se había instalado en el entorno blanquirrojo, las últimas informaciones aportadas por el periodista Gonzalo Tortosa desmienten categóricamente que la operación se haya ido al traste. El acuerdo inicial sigue plenamente vigente, a expensas de ser certificado de forma definitiva ante un notario.
Sin embargo, antes de acudir a la firma oficial, cada una de las partes implicadas debe terminar de cerrar sus respectivos flecos contractuales, un escenario que ha destapado dos versiones completamente contrapuestas.
Las dos versiones cruzadas entre Sergio Ramos y los accionistas
La realidad del proceso se divide actualmente en dos posturas claramente diferenciadas y contrastadas, alejadas de cualquier tipo de opinión externa:
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La postura de Sergio Ramos: El futbolista de Camas y su equipo de asesores transmiten de forma rotunda que ya disponen de todas las garantías de pago por parte de los fondos de inversión asociados.
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El problema de los títulos: El bando del camero argumenta que se encuentran a la espera de que los vendedores solucionen ciertos problemas legales relacionados con acciones embargadas.
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La postura de los grandes accionistas: La versión mayoritaria de los actuales propietarios sostiene, por el contrario, que toda la documentación de las acciones está correctamente regulada y en regla.
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La exigencia de los vendedores: Los máximos mandatarios de Eduardo Dato devuelven la pelota al tejado contrario y aseguran que aguardan a que el holding del jugador demuestre fehacientemente las citadas garantías financieras.
El viernes 29 de mayo surge como la fecha límite y definitiva
Con las cartas sobre la mesa, los plazos administrativos empiezan a ahogar a los protagonistas del culebrón del verano. El grupo de Sergio Ramos dispone de un derecho de exclusividad histórica para cerrar la compra del club que expira el próximo 31 de mayo.
Al caer dicha fecha en fin de semana, el viernes 29 de mayo se convierte de forma matemática en el último día hábil para ejecutar la transacción.
A falta de escasos nueve días para que expire el plazo de gracia, la operación sigue completamente viva. La clave absoluta para desbloquear el futuro institucional de la entidad radica en que ambas partes pacten finalmente la jornada exacta para acudir juntos a la notaría.
Mientras el núcleo duro de los actuales accionistas continúa transmitiendo serias dudas a los intermediarios, el bloque de Sergio Ramos mantiene una confianza inquebrantable en que el traspaso de poderes se terminará firmando con éxito.
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