La estrategia del Sevilla FC tras el polémico arbitraje de Galech Apezteguía se centra ahora en la diplomacia de pasillos para intentar minimizar los daños, especialmente en lo referente a la inminente sanción de Matías Almeyda.
A diferencia de la indignación que se vive en la grada de Nervión, el presidente José María del Nido Carrasco ha optado por una vía de protesta silenciosa.
Perfil bajo y cordialidad: El plan de Del Nido Carrasco con el CTA
Según informa Muchodeporte, el máximo mandatario nervionense mantuvo una conversación telefónica con Fran Soto, homólogo en el CTA, marcada por un tono «cordial y constructivo».
- Sin golpes en la mesa: El presidente ha evitado las protestas airadas o los comunicados públicos contundentes, apostando por el diálogo privado para exponer sus quejas.
- Unidad de criterio: El mensaje principal transmitido a Fran Soto es la necesidad de unificar criterios, ya que en el club se sienten víctimas de un agravio comparativo respecto a otros equipos en acciones similares.
- Ejemplos de perjuicio: El Sevilla ha puesto sobre la mesa jugadas recientes como la intervención del VAR en el penalti de Carmona en Mallorca o el clamoroso penalti no pitado sobre Agoumé frente al Alavés.

El «escudo» para Matías Almeyda: Evitar una sanción ejemplar
El motivo principal de este perfil bajo es proteger a Matías Almeyda. El club es plenamente consciente de que el acta arbitral es durísima y que el técnico argentino se enfrenta a un castigo severo.
- La estrategia del silencio: Se intenta evitar el ruido mediático para que los comités no actúen con excesiva dureza contra el «Pelado».
- Reconocimiento de los hechos: Aunque en el club insisten en que no hubo insultos ni motivo real para la expulsión inicial, admiten que la reacción posterior del técnico (patada a la botella, empujones a empleados y la detención del partido durante tres minutos) complica mucho su defensa.
- Optimismo moderado: A pesar de que los analistas hablaban de hasta 10 partidos, el Sevilla confía en que su actitud colaboradora ayude a que el Comité sea «benevolente» y la sanción se quede en cuatro partidos.
Un Sevilla que huye del conflicto público
Esta postura de no emitir comunicados ni elevar el tono contrasta con la gravedad de la situación deportiva. El equipo sigue sin ganar a rivales directos y se encuentra en una situación de debilidad institucional debido a la precaria situación económica.
Para la directiva, abrir un frente de guerra total con el estamento arbitral ahora mismo se considera contraproducente para los intereses de la entidad, que se juega su devenir como institución en los próximos meses de competición.
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