El Sevilla FC asiste con una honda preocupación a la enésima crisis institucional de su historia contemporánea en Nervión.
En lugar de arrancar la planificación estival con la ambición que exige la centenaria historia del Ramón Sánchez-Pizjuán, la entidad se adentra en un peligroso laberinto que amenaza seriamente su estabilidad competitiva.
La ingeniería financiera de Sergio Ramos para tomar el control total
Salvo que acontezca un giro inesperado de última hora en las próximas horas, la venta de la mayoría accionarial del club andaluz parece abocada de forma irremediable al fracaso.
La última oferta presentada por el camero a los grandes capitalistas de la sociedad ha hecho saltar por los aires cinco meses de intensas negociaciones, al variar por completo el principio de acuerdo alcanzado hace apenas unos días.
Las condiciones que componían esta polémica maniobra de ingeniería financiera se dividen en los siguientes puntos clave:
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Compra mínima inicial: El exdefensor sevillista se presentó en la mesa de negociación con una propuesta para adquirir únicamente el 18% de las acciones de los actuales propietarios.
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Maniobra posterior: El plan final del jugador consistía en ejecutar una potente ampliación de capital valorada en 120 millones de euros.
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Poder absoluto: Mediante este movimiento en la planta noble, el grupo del central de Camas pretendía hacerse de forma unilateral con el control total de la institución nervionense.
Los accionistas rechazan una propuesta que devaluaba sus títulos
Este repentino cambio de rumbo en las directrices pactadas no ha sido admitido por la directiva saliente. Los dirigentes de la sociedad consideran que la propuesta del internacional español los colocaba en una situación de absoluta indefensión jurídica y financiera.
Al perder todo el poder de decisión interna, las acciones restantes con las que se quedaban los antiguos rectores se convertían de inmediato en papel mojado.
Los vendedores aseguran sentirse profundamente engañados por el futbolista tras cinco meses de reuniones secretas en la capital hispalense.
En el seno del consejo de administración se critica con dureza que el camero cameló a los dirigentes prometiendo el «oro y el moro» para terminar dando un estacazo definitivo, confirmando lo que algunos ya barruntaban en la sombra: el jugador no disponía del dinero que se presuponía en un principio para acometer una transacción de este calibre a un precio mayor que el de mercado.
Colapso deportivo en Nervión sin dinero para fichajes y en bicefalia
La consecuencia directa de este fracaso en las negociaciones mercantiles es el colapso total y absoluto de la estructura organizativa blanquirroja. Quien verdaderamente termina perdiendo con este parón de cinco meses es el propio club, que se adentra en el mercado estival completamente paralizado y descabezado.
La preocupante radiografía que presenta la entidad blanquirroja en estos momentos es la siguiente:
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Presidencia en el alambre: Un presidente, José María del Nido Carrasco, que insiste en presentar su dimisión de forma irrevocable mientras los grandes capitalistas se niegan a aceptarla.
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Secretaría técnica huérfana: El área deportiva continúa completamente huérfana y sin un líder al frente tras la salida anticipada de Antonio Cordón como director deportivo.
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Incertidumbre en el banquillo: Un entrenador que trabaja en el día a día sin saber a quién dirigirse en la planta noble ni conocer con certeza si continuará el próximo curso.
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Arcas vacías: Una alarmante falta de recursos económicos que impedirá confeccionar un equipo de plenas garantías para competir con dignidad en la élite.
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