El Sevilla FC vive instalado en una dualidad agónica que mantiene en vilo a todo el sevillismo. Mientras el primer equipo lucha sobre el césped por alejarse de un pozo que parece no tener fondo, en las plantas nobles del Ramón Sánchez-Pizjuán se libra una batalla financiera que marcará el futuro de la entidad para los próximos años.
La romántica idea de ver a Sergio Ramos liderando la defensa en una tercera etapa se ha desvanecido, pero su sombra es ahora más alargada que nunca en los despachos.
El factor económico que frena el regreso de Sergio Ramos
La delicada situación de las arcas nervionenses ha sido el obstáculo insalvable para que el camero volviera a calzarse las botas con la elástica rojiblanca. A pesar de la predisposición del jugador, la falta de disponibilidad económica y el estricto límite salarial han bloqueado cualquier opción de refuerzo inmediato. Según ha podido confirmar VamosMiSevillaFC.com, este «no» deportivo no es el fin del camino, sino un cambio de estrategia.
El grupo inversor liderado por el de Camas ya ha encontrado el respaldo financiero necesario y se encuentra en una fase crítica del proceso. En la actualidad, los auditores trabajan a contrarreloj para desgranar la deuda real del club y presentar una oferta definitiva por el paquete mayoritario de acciones.

El peligro de un descalabro histórico a la Segunda División
Sin embargo, toda la operación de adquisición está supeditada a un factor que aterra a los inversores: el rendimiento deportivo. Un posible descenso a la Segunda División dinamitaría los planes de Sergio Ramos y sus socios, ya que el valor de la institución se reduciría drásticamente.
Los puntos clave que condicionan la compra son:
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Devaluación del club: La entidad valdría prácticamente la mitad en caso de perder la categoría.
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Viabilidad del traspaso: Un descenso pondría en serio peligro, e incluso haría imposible, el traspaso de la propiedad bajo las condiciones actuales.
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Auditoría interna: La due diligence está muy avanzada, pero los flecos legales dependen de la estabilidad financiera que otorga estar en la élite.
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Inversor externo: El grupo ya tiene amarrado el capital, pero exige garantías de permanencia en LaLiga.
Los plazos definitivos para el cambio de propiedad en Nervión
La incertidumbre deportiva ha provocado que las negociaciones entren en una fase de espera estratégica. No habrá firma definitiva ni anuncios oficiales hasta que el panorama clasificatorio se aclare. El sevillismo tendrá que esperar, como mínimo, hasta finales de mayo para conocer el desenlace de esta historia.
Salvo que el equipo logre una racha de victorias balsámicas en las próximas jornadas de febrero y marzo, el proceso se dilatará hasta el último minuto de la competición.
Solo cuando la permanencia esté matemáticamente asegurada, el grupo de Sergio Ramos ejecutará el movimiento final para tomar el mando de un Sevilla FC que necesita, con urgencia, un nuevo rumbo institucional.
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