La situación en Nervión ha alcanzado un punto crítico que trasciende lo deportivo.
Tras años de comunión incondicional entre grada y equipo, el pasado domingo se evidenció una fractura emocional que preocupa seriamente al entorno de la entidad, tras una imagen lánguida ante el colista.
Una asistencia bajo mínimos históricos
La derrota por 0-3 ante el Levante no solo dejó al equipo de Matías Almeyda en una posición comprometida, sino que registró una de las entradas más pobres de la última década. Según los datos oficiales, solo 25.303 espectadores acudieron al estadio, una cifra alarmante para un club con la masa social del Sevilla.
La desafección se hace más evidente al desglosar los datos de asistencia:
- El 40% de los abonados decidió no acudir al Ramón Sánchez-Pizjuán.
- De los asistentes, más de 300 eran aficionados visitantes
- La media ha caído drásticamente respecto a los 35.574 espectadores de la pasada campaña.
El señalamiento a José María del Nido Carrasco
La información publicada por MuchoDeporte apunta a un sentimiento generalizado de hartazgo. La afición señala directamente al Consejo de Administración, personificado en José María del Nido Carrasco y Pepe Castro, como los responsables de que el sevillista se esté «desvinculando sentimentalmente» del club.
Ni siquiera el apoyo histórico que siempre ha caracterizado a la Bombonera de Nervión parece resistir la actual gestión. En la segunda vuelta del año pasado, a pesar de ganar un solo partido en casa, el estadio mantuvo una asistencia media muy superior, lo que demuestra que la indiferencia actual es un fenómeno nuevo y peligroso.
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El impacto de la gestión en el ánimo social
El término «adormecer» empieza a calar entre los líderes de opinión del sevillismo. Se percibe que la actual inestabilidad institucional y la falta de un rumbo claro están agotando la resistencia de una afición que, por primera vez en mucho tiempo, está optando por el vacío en las gradas como forma de protesta silenciosa.
Con el equipo cerca de la zona de peligro y un mercado de fichajes que no termina de ilusionar, la directiva se enfrenta al reto de recuperar a una masa social que parece haber perdido la conexión con quienes dirigen el club.
