La promesa incumplida de Cordón y la normativa para fichar de LaLiga

El Sevilla FC atraviesa un invierno de incertidumbre que tiene en vilo a todo el sevillismo. La actual parálisis financiera ha transformado la ilusión de los refuerzos en una fría hoja de cálculo.

Con el equipo necesitado de oxígeno sobre el césped,  se observa cómo el reloj del mercado de este 2026 no deja de correr, con medio mercado invernal sobrepasado.

La promesa de Antonio Cordón sobre el «bote» para refuerzos

Al concluir el pasado mercado estival, el director deportivo Antonio Cordón lanzó un mensaje que generó esperanza entre la hinchada. El mánager sugirió que la entidad había reservado una partida económica estratégica, un «pequeño bote«, destinado a convencer a futbolistas que estuvieran dispuestos a rebajar sus pretensiones salariales para vestir la camiseta nervionense en este periodo invernal.

Sin embargo, tras superar el ecuador de la ventana de enero, la realidad es radicalmente distinta. Pese a que Matías Almeyda cuenta con fichas disponibles tras las salidas de Álvaro Fernández y Ramón Martínez, además del regreso sin inscribir de Fede Gattoni, el club no ha realizado ningún movimiento de entrada.

Antonio Cordon en sala de prensa

La normativa de LaLiga que el Sevilla FC prefiere no utilizar

Lo que más indigna a los seguidores sevillistas es que el club tiene herramientas legales para actuar. Desde que el pasado 19 de noviembre los 42 clubes profesionales de España acordaron 13 modificaciones en el control económico, la normativa permite inscribir jugadores incluso con el límite salarial excedido.

Pese a esta flexibilidad, la directiva prioriza el cuadre de balances para evitar un déficit mayor, marcando una hoja de ruta estricta:

  • Plusvalía obligatoria: Solo habrá fichajes si se genera una venta de al menos 10 millones de euros.

  • Bloqueo de salidas: No llegan ofertas formales por los jugadores con cartel de mercado.

  • Lesiones inoportunas: El caso de Rubén Vargas, que estará fuera otros dos meses, anula una de las principales vías de ingresos.

Un balance contable que castiga la competitividad de Matías Almeyda

La prioridad absoluta en los despachos de la planta noble es no empeorar los números de cara a una posible venta de la entidad. Esta política de austeridad extrema está dejando al técnico Matías Almeyda sin argumentos para frenar la sangría deportiva. Mientras los rivales directos se refuerzan, el Sevilla FC se mantiene inmóvil, supeditando la permanencia en Primera División a una carambola financiera que no termina de producirse.

Si antes del 31 de enero no suena el teléfono en las oficinas de Nervión con una oferta potente, el «bote» de Antonio Cordón quedará como una promesa incumplida. El riesgo es máximo: salvar las cuentas hoy podría significar perder el patrimonio de la categoría mañana, una apuesta que el sevillismo mira con absoluto recelo.

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