El Sevilla FC se encuentra en el momento más determinante de su historia moderna. En Nervión, donde las batallas no solo se libran en el césped sino también en los despachos de Eduardo Dato, el proceso de venta de la entidad ha tomado una velocidad de crucero que tiene en vilo al sevillismo.
Tras años de inestabilidad accionarial, la figura de un mito como Sergio Ramos emerge como el rostro visible de un proyecto que busca devolver la paz social, aunque los primeros obstáculos ya han aparecido en el camino.
JB Capital y la familia Werthein: el músculo financiero del proyecto
La gran incógnita sobre la solvencia de Five Eleven Capital parece haberse despejado. Según informaciones de última hora confirmadas por VamosMiSevillaFC.com, el banquero Javier Botín, a través de su firma JB Capital Markets, es el cerebro financiero que orquesta la operación.
El respaldo no queda ahí, ya que la familia Werthein, uno de los holdings más poderosos de Argentina y propietarios de DirecTV Latin America, es el socio estratégico que garantiza los 450 millones de euros de la propuesta.
Este despliegue de capital busca dar seguridad a una afición que exige un proyecto de garantías. Sin embargo, pese al gigantismo de las cifras, la ejecución de la compra no será un camino de rosas debido a la fragmentación del capital social del club.

Las familias que han aceptado el periodo de exclusividad
La firma de la carta de intenciones ha revelado una brecha importante entre los actuales gestores y el resto del mapa accionarial. No ha habido unanimidad en la aceptación del periodo de exclusividad propuesto por el grupo de Sergio Ramos.
Este es el reparto actual de apoyos a la propuesta:
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A favor: Las familias Alés, Guijarro y la plataforma Sevillistas de Nervión, con Pepe Castro al frente.
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Al margen: Del Nido Benavente (máximo accionista individual) y la familia Carrión.
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A la espera: El grupo inversor 777 Partners (Sevillistas Unidos 2020).
El peligro del derecho de arrastre y la barrera de los 4.000 euros
La gran traba jurídica reside en el pacto de gobernabilidad firmado años atrás. El famoso derecho de arrastre (drag-along) solo obliga a todos los accionistas a vender si la oferta alcanza los 4.000 euros por acción.
La propuesta liderada por el camero no llega a esa cifra, lo que otorga libertad total a Del Nido Benavente y a los Carrión para rechazar la operación. Si este bloque opositor no se suma al acuerdo, el Sevilla FC volvería a la «casilla de salida» de un conflicto eterno.
Habrá que esperar a que concluya la due diligence, que no haya un agujero económico que parece haber hecho huir a los anteriores postores y que finalmente la propuesta satisfaga a todos los grandes accionistas, ya que si no obtiene una mayoría accionarial, Ramos y su grupo se volverán por donde han venido.
