El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia moderna. Lo que hace años eran noches de gloria en Europa, hoy se ha transformado en un nudo en el estómago para una afición que mira con pánico la tabla clasificatoria.
Tras las dolorosas derrotas ante el Levante y el Celta de Vigo, el fantasma del descenso ya no es un tabú en el Ramón Sánchez-Pizjuán, sino una amenaza real que condiciona el futuro institucional de la entidad.
El desplome financiero que acecha a Nervión
La crisis deportiva ha impactado de lleno en el proceso de venta del club. Según fuentes cercanas a las negociaciones de los máximos accionistas, el valor de los títulos del Sevilla FC está directamente ligado a la permanencia en la Liga EA Sports.
La preocupación entre los compradores es máxima, especialmente tras recordar que la temporada pasada el equipo terminó con una distancia mínima sobre el abismo.
La inestabilidad actual ha provocado que los inversores impongan condiciones drásticas para proteger su capital ante un posible descalabro deportivo.

La cláusula del miedo en la venta del club
La información que maneja el entorno de los accionistas revela un dato demoledor: los posibles compradores están incluyendo una «cláusula de salvaguarda» en los contratos de compraventa del club para blindarse ante el peor escenario posible.
- El precio de las acciones se desplomaría si se consuma el descenso a Segunda División.
- El valor actual se reduciría prácticamente al 50% de lo pactado inicialmente.
- El precio por título quedaría fijado en aproximadamente 1.500 euros.
Un mercado de fichajes que aprieta la soga
Mientras en las oficinas se debate el valor de las acciones, los rivales directos de la zona baja están reaccionando de forma agresiva.
Equipos que pelean por la salvación están sumando puntos y reforzando sus plantillas en este mercado, lo que aumenta la presión sobre el césped de Nervión.
La parálisis institucional, derivada de la lucha por el control del club y el deseo de obtener el máximo beneficio por las acciones, choca frontalmente con la realidad de un equipo que necesita urgentemente una reacción para evitar una devaluación histórica el próximo 30 de junio.
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