El Sevilla FC se asoma este domingo a un abismo que su historia reciente no conocía, en una jornada que evoca los fantasmas de épocas que parecían enterradas.
No es un partido más; es el inicio de una cuenta atrás de nueve estaciones donde el escudo se juega su lugar en la élite y la viabilidad de un club que no contempla el escenario de la Segunda División.
La presión asfixiante de la tabla tras los resultados del sábado
La situación clasificatoria ha dado un vuelco dramático tras los encuentros disputados ayer. La sorprendente victoria del RCD Mallorca ante el Real Madrid ha provocado que el conjunto balear alcance al Sevilla FC con 31 puntos, aunque con un partido más. E
ste movimiento en el tablero de LALIGA deja a los andaluces en una posición de vulnerabilidad extrema, obligando a Luis García Plaza a debutar con una victoria que actúe como balsa de salvamento.
La realidad de la lucha por la permanencia se resume en estos puntos:
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Margen mínimo: El descenso lo marca actualmente el Elche CF con 29 puntos, a solo dos de los nervionenses.
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Triple empate: Sevilla, Mallorca y el Deportivo Alavés de Quique Sánchez Flores comparten los 31 puntos.
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El factor Mendizorroza: Habrá que vigilar el duelo del Alavés ante Osasuna, que cierra la jornada dominical.
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El rival: El Real Oviedo llega como colista, una condición que el Sevilla debe aprovechar para no hundirse.

El debut de Luis García Plaza en un Carlos Tartiere hostil
Según informan fuentes cercanas al vestuario, el técnico madrileño ha hecho especial hincapié en la fortaleza mental para este choque de la jornada 30. El estreno de Luis García Plaza se produce en el peor contexto posible, con el equipo sumido en un mar de dudas y la sombra del descenso acechando los talones.
A todo esto hay que sumar que el calendario se irá complicando drásticamente en las próximas semanas, por lo que hoy es el día para poner tierra de por medio con el pozo.
Un calendario de infarto que obliga a sumar ante el colista
Cualquier resultado que no sea sumar los tres puntos ante el Real Oviedo dejaría al equipo en una situación de riesgo crítico. El Sevilla FC se juega la vida y Luis García Plaza tiene la responsabilidad de activar a una plantilla que parece bloqueada por la clasificación.
En un domingo de nervios a flor de piel, el sevillismo espera que el Carlos Tartiere sea el punto de partida de la resurrección definitiva. Porque hoy, más que nunca, el lema de «nunca se rinde» debe pasar de la grada al césped para evitar una catástrofe que nadie en la capital andaluza quiere imaginar.
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