La balada del soldado solitario

En cuanto la batalla fue dibujando sus primeras llamaradas, Carlos fue palpando que no era lo mismo litigar, colisionar, forcejear como único referente ante el imponente Domingos Duarte y el rocoso Germán que repartirse el trabajo con un Soldado de la vida. Aunque fuese raso. En sus primeras pugnas infructuosas, el sevillano palpó que la misión que suele tener encomendada Luuk de Jong tiene poco de gratificante. En el fútbol, para potenciar hay también que renunciar. No cabe otra porque todos parten con las mismas once fichas. Lopetegui potencia el control, el manejo y la intensidad donde se cuece el juego, pero a cambio sacrifica piezas referenciales arriba. Por eso sale Suso como falso extremo y por dentro no hay mediapuntas que apoyen al ariete, sino medios puros con espíritu llegador, como Rakitic, Jordán y a veces hasta Fernando. Sólo el nueve, sólo Carlos, vio el fútbol de espaldas.

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