Inminente paso al frente de Sergio Ramos: Debe alzar la voz para forzar la venta

El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más lúgubres de su más que centenaria historia, con una deriva deportiva que amenaza con llevar al equipo al abismo de la Segunda División.

En Nervión, el silencio de los despachos retumba con más fuerza que nunca, mientras una afición cansada de promesas incumplidas ve cómo la gestión económica prima sobre la supervivencia en el césped del Sánchez-Pizjuán.

Sergio Ramos y el grupo de inversores que asaltan Nervión

En mitad de este caos institucional, la figura de Sergio Ramos emerge como la gran esperanza de un sevillismo huérfano de referentes. El camero, respaldado por un potente grupo de inversores, mantiene su firme intención de adquirir el club para cambiar un rumbo que parece predestinado al desastre.

Aunque el legendario central no se ha pronunciado públicamente, su entorno más cercano espera que dé un paso al frente de manera inminente. El objetivo sería presionar a un Consejo de Administración que, según diversas fuentes cercanas a la negociación, está bloqueando la operación para maximizar su beneficio personal.

Sergio Ramos podría jugar en un grande de Europa

Las exigencias económicas que bloquean la salida de los dirigentes

La parálisis en el mercado de fichajes de este enero no es casual. A pesar de que LaLiga permite reforzar la plantilla incluso estando en situación de excedido, los actuales dirigentes se niegan a realizar incorporaciones si no hay una venta previa. Los motivos detrás de este inmovilismo son estrictamente financieros:

  • Maquillaje de balances: Se busca sanear las cuentas al máximo para presentar un club atractivo a los compradores.

  • Precio de salida: Los propietarios actuales aspiran a salir de la entidad con más de 3.000 euros por acción limpios.

  • Deuda aparte: Esta exigencia económica no incluye la deuda neta que arrastra la institución, lo que dificulta cualquier acuerdo.

Una planificación deportiva supeditada a los intereses de venta

La realidad deportiva ha pasado a un segundo plano. Mientras Matías Almeyda reclama refuerzos para sacar al equipo de la zona baja, la planta noble solo piensa en la firma definitiva de la venta. Esta parálisis ha provocado que el Sevilla FC ignore las oportunidades de mercado, centrando todos sus esfuerzos en el cuadre de balances del ejercicio 2025/26.

Se espera que Sergio Ramos no tarde en  alzar la voz para presionar al Consejo. Su intervención pública no solo daría un golpe de mando moral, sino que obligaría a los actuales rectores a aceptar una oferta que priorice el beneficio deportivo sobre el rédito económico de sus paquetes accionariales.

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