La afición que abarrota cada fin de semana el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán valora la entrega y la contundencia con la que el Sevilla FC ha arrancado la temporada.
El bloque nervionense ha levantado un auténtico muro defensivo para competir al máximo nivel en LaLiga, aunque la exigencia del calendario empieza a pasar factura en una zona del campo al límite de sus fuerzas.
La solidez alcanzada por la retaguardia se sostiene sobre un bloque fijo que apenas ha tenido margen para descansar.
Esta falta de refresco ha encendido las alarmas en el cuerpo técnico ante el desgaste físico y el riesgo de lesiones que amenaza la continuidad del proyecto.
El desbalance en la zaga obliga a la dirección deportiva a tomar decisiones drásticas de cara a la ventana invernal.
Alarma en el eje central del Sevilla FC tras la lesión de Sangante
La planificación en el centro de la defensa ha quedado en evidencia tras los últimos acontecimientos médicos y las decisiones tácticas del entrenador.
Las claves de la crisis de efectivos en la retaguardia se concentran en los siguientes puntos:
- Baja sensible: La lesión de Arouna Sangante priva al equipo de una de sus piezas clave en pleno maratón de partidos.
- Sin contar con Marcao ni Fabio Cardoso: García Plaza no contempla a Marcao para el verde, mientras que Fabio Cardoso solo se ejercita por cumplimiento legal a la espera de rescindir su contrato.
- Retaguardia en cuadro: El banquillo sevillista únicamente dispone de dos centrales puros de plena confianza: Kike Salas y Castrín.
La sobrecarga de minutos amenaza el rendimiento de Kike Salas y Castrín
Afrontar las distintas competiciones con tan solo dos efectivos operativos en la zaga supone un riesgo altísimo que el cuerpo técnico busca mitigar a corto plazo.
Cualquier sanción o molestia física de Kike Salas o Castrín dejaría al equipo sin alternativas naturales para confeccionar el once titular en compromisos de alta exigencia.
José Ignacio Navarro acudirá al mercado de enero para fichar un central
La dirección deportiva liderada por José Ignacio Navarro ya trabaja con vistas a la ventana de transferencias de invierno para solucionar esta carencia estructural.
El gran objetivo fijado para el mes de enero es incorporar a otro central más que aporte fondo de armario, permita dosificar minutos en partidos clave y evite un colapso defensivo en la segunda mitad del campeonato.
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