El Sevilla FC parece haber entrado en un bucle de infortunios que recuerda a los capítulos más oscuros de su historia.
En Nervión hoy se vive un sainete constante que afecta tanto al césped como a la planta noble.
La afición observa con impotencia cómo el club, huérfano de rumbo claro, fía su supervivencia económica a carambolas del destino que, lejos de ayudar, están hundiendo más la situación institucional.
El objetivo obsesivo de cuadrar el presupuesto de la entidad
Tras cinco años consecutivos de déficit, el Consejo de Administración liderado por José María Del Nido Carrasco se ha marcado una meta innegociable: sanear el presupuesto antes del 30 de junio.
Para lograr este equilibrio financiero, el club necesita imperiosamente generar una plusvalía superior a los 10 millones de euros mediante el traspaso de futbolistas en este mercado invernal o antes de que acabe el ejercicio económico.
Esta urgencia no es solo por salud contable; parece ser una la condición necesaria para facilitar una futura venta del club, una operación que actualmente se encuentra bloqueada por las elevadas pretensiones de los actuales propietarios, que puede acabar en pánico si se consuma el abismo del descenso.

La recaída de Rubén Vargas: ¿una reaparición forzada por el club?
El «plan maestro» de Antonio Cordón giraba en torno a la figura de Rubén Vargas. El atacante helvético era el gran activo destinado a llenar las arcas, y su vuelta a los terrenos de juego se esperaba «como agua de mayo» para ponerlo de nuevo en el escaparate internacional a falta de solo 15 días para el cierre del mercado de enero.
Sin embargo, el guion saltó por los aires de la forma más cruel:
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El suceso: Rubén Vargas volvió a lesionarse en la misma zona afectada apenas 5 minutos después de saltar al campo.
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El diagnóstico: Afectación del bíceps femoral que lo deja fuera de combate otros dos meses.
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La sospecha: En el entorno sevillista crece la teoría de que fue una reaparición obligada, precipitada desde los despachos para intentar «colocar» al jugador antes del 31 de enero.
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Consecuencia económica: Sin su venta, el Sevilla FC pierde su principal vía para alcanzar esos 10 millones de euros de beneficio urgente.
El futuro del Sevilla FC en manos de una venta bloqueada
La nueva lesión de Rubén Vargas no es solo un contratiempo deportivo para Matías Almeyda, sino un torpedo en la línea de flotación de la directiva. Sin ese ingreso extraordinario, los números de la entidad quedan expuestos y la posibilidad de reforzar al equipo en este mercado se reduce a la mínima expresión.
Los actuales propietarios se enfrentan ahora a una realidad cruda: o rebajan sus pretensiones de venta para dar entrada a nuevo capital, o la inestabilidad financiera terminará de arrastrar al equipo a una situación clasificatoria irreversible.
La sombra del descenso ya no es solo un temor deportivo, sino una amenaza real que haría que las acciones del club perdieran casi todo su valor.
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