El sevillismo contempla con absoluta estupefacción un nuevo y profundo seísmo en los cimientos de la planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán.
El palco de Nervión, que en épocas pasadas era el reflejo de la estabilidad y de los mayores éxitos europeos de la entidad, se ha convertido en un auténtico polvorín político.
La afición, cansada de las disputas accionariales, asiste a una descomposición institucional sin precedentes que deja el control absoluto del club en muy pocas manos en este movido 3 de julio de 2026.
El adiós definitivo de Carolina Alés tras la reciente renuncia de Fernando Carrión
La reestructuración forzosa del órgano de decisión blanquirrojo ha sumado una nueva baja de enorme peso simbólico en las últimas horas.
La consejera Carolina Alés ha presentado su dimisión irrevocable, abandonando sus funciones ejecutivas de manera inmediata.
Esta inesperada salida se produce apenas unos días después de que el hasta ahora vicepresidente segundo, Fernando Carrión, decidiera dar un paso al lado de forma idéntica.
Las razones y consecuencias del vacío de poder en la planta noble registran:
- Motivos del adiós: Mientras el antiguo vicepresidente alegó cuestiones estrictamente profesionales, la consejera abandona el barco debido al brutal desgaste de la gestión diaria.
- Pérdida de identidad: Ninguno de los grandes apellidos accionariales de la entidad volverá a sentarse en primera persona en las reuniones clave ni en el palco de autoridades.
- Poder concentrado: Las dimisiones en cascada dejan al presidente José María del Nido Carrasco y al vicepresidente Pepe Castro prácticamente solos al mando del timón.
El nuevo papel de los representantes legales en el consejo de administración blanquirrojo
Esta huida de la primera línea por parte de las familias históricas de Nervión no significa, ni mucho menos, la venta de sus respectivos paquetes de acciones.
Los grandes capitales del club seguirán tutelando el rumbo de la entidad, pero a partir de este verano lo harán delegando sus votos en prestigiosos despachos de abogados y asesores jurídicos.
Esta excesiva burocratización de la directiva genera una alarmante distancia con el socio de a pie, que ve cómo los despachos pierden el arraigo tradicional.
La soledad de Pepe Castro ante la planificación de la plantilla de Luis García Plaza
El nuevo panorama corporativo deja un escenario de máxima presión sobre la figura de la presidencia y el comité ejecutivo en pleno mercado de transferencias.
Con los representantes legales fiscalizando cada movimiento contable, la gestión diaria de las altas y bajas se aventura sumamente compleja.
Los máximos mandatarios deberán aislar el ruido institucional de forma urgente para dotar al técnico Luis García Plaza de las garantías económicas necesarias de cara al inicio de la competición.
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