El Sevilla FC se encuentra en el epicentro de un drama institucional que amenaza con tambalear los cimientos de toda su historia en Nervión.
El sevillismo exige certezas en la planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán ante una encrucijada que podría marcar de forma irreversible el futuro deportivo del club blanquirrojo.
La reestructuración de Sergio Ramos que ha indignado a las grandes familias
Las conversaciones para el traspaso de poderes de la entidad andaluza parecen haber entrado en una vía muerta definitiva tras la tormentosa reunión de este miércoles.
El exdefensor internacional y su grupo inversor decidieron reformular por completo la propuesta inicial para la adquisición de la mayoría accionarial. Esta drástica maniobra no ha sentado nada bien a los actuales propietarios de la sociedad mercantil blanquirroja.
La nueva propuesta económica que defiende el entorno del camero se desglosa en una cuantía total de 380 millones de euros avalados formalmente por el Banco Santander, distribuidos bajo los siguientes parámetros sectoriales:
-
Saneamiento de deuda: Un bloque de 140 millones de euros destinado de forma exclusiva a limpiar las maltrechas arcas del club.
-
Ampliación institucional: Un montante de 120 millones de euros para ejecutar una ampliación de capital imprescindible para reflotar la sociedad.
-
Pago a propietarios: Una partida de 120 millones de euros para los accionistas a cambio de adquirir únicamente 30.000 acciones, en lugar de las 86.000 acciones comprometidas en un principio.
Frente a esta coyuntura, los actuales dirigentes califican de inadmisible que el grupo del jugador de Camas asuma las riendas del club recibiendo ellos algo más de 100 millones de euros por sus participaciones, perdiendo además el control absoluto.
El peligro de la quiebra técnica ante una planificación estival paralizada
Sin embargo, los máximos accionistas se debaten en una coyuntura interna sumamente complicada en las oficinas de Nervión. De no aceptar la proposición financiera del camero, los actuales gestores se verán obligados de forma inminente a planificar el próximo curso liguero por sus propios medios.
Esta realidad corporativa supone un desafío casi utópico debido a los factores de riesgo actuales del club:
-
Ruina financiera: La institución se debate en una cruda situación de quiebra técnica estructural.
-
Sin margen de maniobra: El club no dispone de capacidad económica para acudir al mercado con el fin de formar un equipo de plenas garantías.
Dos años salvándose por un punto y la temida amenaza del descenso
El verdadero pánico de las grandes familias radica en el plano estrictamente deportivo. El gigante herido encadena ya dos años seguidos salvándose del descenso por un punto en el campeonato de LALIGA. Un rendimiento muy alejado de la historia blanquirroja que ha encendido todas las alarmas de la masa social.
Un hipotético descenso a Segunda División la próxima campaña supondría el verdadero descalabro económico para el patrimonio de los dirigentes.
Para entonces, el valor de sus participaciones se desplomaría por completo en el mercado, hasta el punto de no valer ni una mínima parte de lo que les propone ahora mismo Sergio Ramos en las negociaciones.
Las grandes familias sevillistas se enfrentan al dilema definitivo de su mandato: aceptar una oferta millonaria que nadie más les ha puesto sobre la mesa o arriesgarse a un descenso que consumiría la destrucción total de su inversión.
Una apuesta de altísimo riesgo donde decidir entre salvar al club o salvar todo su dinero puede costarles, finalmente, perderlo absolutamente todo.
Únete a Nuestro Canal de WhatsApp

