La carretera de Utrera ha sido, históricamente, el motor de orgullo y la fábrica de talento que sostuvo al Sevilla FC en sus años de gloria.
Sin embargo, la crisis institucional que sacude los cimientos del Sánchez-Pizjuán ha terminado por contagiar a unos escalafones inferiores que, hasta hace poco, eran la envidia de toda España y el estandarte del fútbol andaluz.
Un fracaso histórico del Juvenil A en la cantera sevillista
Este fin de semana se ha consumado uno de los golpes más duros para las bases nervionenses en la última década. El Juvenil A del Sevilla FC ha quedado oficialmente fuera de los puestos que dan acceso a la Copa del Rey de la categoría, un torneo donde el club siempre ha sido un rival a batir.
Esta situación no se producía desde hace siete años, con la agravante de que el formato actual es mucho más flexible, permitiendo la clasificación de los cuatro primeros clasificados. La pérdida de competitividad ha dejado al conjunto hispalense por detrás de rivales directos y equipos de menor presupuesto.

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Los equipos clasificados y la superioridad del eterno rival
La fotografía de la clasificación refleja la cruda realidad del fútbol formativo en la ciudad. Mientras el Sevilla FC firma un año en blanco, el eterno rival consolida su dominio colocando incluso a su equipo filial entre los mejores de la categoría.
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Real Betis: Clasificado como líder del grupo.
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Granada CF: Accede por méritos propios tras una campaña sólida.
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Calavera CF: El filial verdiblanco supera en rendimiento al primer juvenil sevillista.
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CD Mosquito: El modesto club alcalareño logra una gesta histórica que deja en evidencia la planificación de Nervión.
Agustín López señalado ante la falta de medidas en el club
A pesar del evidente retroceso deportivo en los escalafones inferiores, la figura de Agustín López, máximo responsable de la cantera, sigue sin ser cuestionada internamente. Según diversas fuentes cercanas a la entidad, existe una sensación de inmovilismo donde se prioriza el mantenimiento de los puestos antes que el bien de la institución.
Esta debacle del Juvenil A es solo la punta del iceberg de una estructura que parece haber perdido el rumbo. Con los actuales dirigentes centrados en las guerras accionariales, el futuro deportivo del Sevilla FC —sus jóvenes promesas— se encuentra hoy en una deriva peligrosa que amenaza el relevo generacional del primer equipo.
