El Ramón Sánchez-Pizjuán dijo basta

​El sevillismo, una afición forjada en la exigencia de la plata europea y el orgullo de su escudo, tocó fondo el pasado sábado en una noche que ya forma parte de la crónica negra del Ramón Sánchez-Pizjuán. Lo que debía ser una reacción de casta se convirtió en un esperpento táctico que dinamitó la paciencia de una grada que no reconoce a su equipo.

La derrota frente al Valencia CF no fue un resultado más; fue el acta de defunción del proyecto de Matías Almeyda y el detonante de una crisis institucional que ha obligado a José María del Nido Carrasco a dar un volantazo de emergencia con la contratación de Luis García Plaza en este convulso marzo de 2026.

La «alineación diabólica» que sentenció a Matías Almeyda

​La crónica del desastre comenzó antes del pitido inicial. Según captaron las cámaras de Movistar+, la estupefacción era total entre los aficionados al conocer un once titular que muchos tildaron de «experimento suicida».

La disposición táctica dejó a los futbolistas «desubicados» desde el minuto uno, provocando un descontrol que el técnico argentino intentó corregir con cambios inexplicables a los pocos minutos de empezar el encuentro. El caos sobre el césped se trasladó de inmediato a una grada que estalló contra el palco al ver la deriva de su equipo.

​Los puntos clave que precipitaron la caída del técnico argentino:

  • Inestabilidad táctica: Cambios de sistema constantes durante la primera media hora de juego.
  • Divorcio con la grada: Gritos unánimes de la afición pidiendo la dimisión de la directiva.
  • Reunión de urgencia: Tras el pitido final, el club pactó la destitución de Matías Almeyda.
  • Fichaje relámpago: El anuncio de Luis García Plaza se produjo apenas unas horas después del cese.

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El enfado del Ramón Sánchez-Pizjuán captado por las cámaras

​El ambiente caldeado en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán no pasó desapercibido para los medios de comunicación. Las imágenes de televisión mostraron rostros de absoluta sorpresa y desolación entre los abonados sevillistas, quienes presenciaron cómo su equipo perdía los papeles de forma estrepitosa.

El enfado con la gestión de Antonio Cordón y la presidencia alcanzó niveles críticos, marcando un punto de no retorno que hacía insostenible la continuidad del anterior cuerpo técnico en el banquillo de Nervión.

Luis García Plaza: El reto de ordenar un vestuario «loco»

​Tras el anuncio oficial de su contratación, el técnico madrileño ya trabaja en la Ciudad Deportiva para revertir una situación límite. Luis García Plaza llega con la vitola de entrenador de «cordura» para un vestuario que terminó el partido contra el Valencia CF completamente desquiciado.

Su principal misión en estas 9 jornadas restantes será dotar de una estructura lógica a una plantilla que, parecía no entender las órdenes que recibía desde la banda.

​Con la sombra de la Segunda División acechando y la posible venta a Five Eleven Capital de fondo, el triunfo en la próxima jornada se antoja vital. El sevillismo espera que el esperpento del pasado sábado sea el último capítulo de una «locura constante» que ha puesto en jaque la estabilidad del club.

La era de García Plaza comienza con la obligación de devolver la profesionalidad y el orden a un equipo que, por historia y presupuesto, jamás debería haber perdido el rumbo de esta manera tan dramática.

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