El papel de «malo» por obligación de Del Nido Carrasco

El Sevilla FC atraviesa una de las etapas más convulsas de su historia reciente, donde la estabilidad institucional parece un objetivo tan lejano como los puestos europeos. En Nervión, el sillón presidencial quema más que nunca, y la división entre la directiva y la masa social ha creado un clima de tensión constante.

Tras meses de silencio, el máximo mandatario ha decidido dar la cara, dejando claro que, pese a las críticas y la situación deportiva, no tiene intención de dar un paso al lado de forma voluntaria.

El presidente confirma que aguantará hasta el final del pacto

Durante su esperada intervención en los micrófonos de Canal Sur Radio, el presidente José María Del Nido Carrasco ha analizado su posición al frente de la entidad. El dirigente ha reconocido que vive bajo una presión extrema, pero asegura que su hoja de ruta permanece inalterable.

Según sus palabras, se siente en la obligación de liderar esta transición, asumiendo el desgaste que conlleva la gestión actual en un contexto de crisis.

A pesar de que el discurso general fue calificado como plano por diversos sectores del sevillismo, la conclusión más relevante de la entrevista es su intención de agotar los plazos. El mandatario se mantendrá en el cargo hasta que se cumpla el pacto de 2027 o, en su defecto, hasta que un nuevo propietario decida cambiar el rumbo de la planta noble del Sánchez-Pizjuán.

José María del Nido Carrasco en Canal Sur Radio

Las razones de su resistencia en el sillón presidencial

La permanencia de Del Nido Carrasco no es solo una cuestión de voluntad personal, sino que responde a una compleja red de acuerdos accionariales que blindan su posición. Según fuentes cercanas a la gestión que recoge VamosMiSevillaFC.com, existen varios factores clave que explican por qué el dirigente «aguanta carros y carretas» en la actualidad:

  • El retorno de Benavente: Su dimisión abriría la puerta de inmediato a la vuelta de José María Del Nido Benavente, algo que el actual consejo busca evitar a toda costa.

  • El compromiso con los accionistas: El pacto firmado en su día le obliga a seguir los dictámenes de los grandes capitales de la entidad.

  • Remuneración y cargo: La alta retribución de la presidencia es un factor innegable en un contexto de crisis económica.

  • La venta del club: El proceso de due diligence actual requiere una figura que asuma el desgaste hasta la firma definitiva.

Un mandato marcado por la «traición» y la crisis deportiva

El presidente ha definido esta etapa de su gobierno como una en la que le ha tocado asumir el «papel de malo». Aunque él lo atribuye a un profundo compromiso y sentimiento sevillista, la realidad en la calle es muy distinta. El aficionado no olvida la ruptura con su progenitor ni la deriva de un equipo que, bajo la dirección deportiva de Antonio Cordón, pelea ahora por la supervivencia en Primera División.

Con la mirada puesta en el mes de junio y el posible desembarco de nuevos inversores, el «papel de malo» de Júnior parece tener una fecha de caducidad escrita, aunque no sea la que él desea. Mientras tanto, el sevillismo asiste a un ejercicio de resistencia numantina en el palco, mientras el equipo de Matías Almeyda necesita desesperadamente calma institucional para lograr la salvación.

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