El Sevilla FC atraviesa uno de esos ciclos históricos donde la necesidad agudiza el ingenio y la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios se convierte en la única vía de escape.
En épocas de vacas flacas y presupuestos ajustados, la cantera de la carretera de Utrera vuelve a ser el pulmón que permite respirar a una entidad que, históricamente, ha forjado sus mayores éxitos gracias al hambre de sus jóvenes promesas.
El ascenso meteórico de Oso frente a la devaluación de otras perlas
La irrupción de Oso ha sido el clavo ardiendo al que se agarra el sevillismo en los últimos dos meses. El lateral zurdo ha irrumpido con una potencia física y una capacidad para generar juego por banda que han dejado boquiabiertos a los analistas de LaLiga.
Sin embargo, su éxito contrasta con una realidad amarga en la planta noble: la devaluación de otros canteranos que no salieron cuando el mercado ofrecía cifras millonarias.
La dirección deportiva liderada por Antonio Cordón observa con resignación cómo los valores de activos que antes eran «caros» han disminuido notablemente:
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Isaac Romero: Su impacto inicial se ha enfriado, reduciendo notablemente su tasación de mercado.
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Juanlu y José Ángel Carmona: Tuvieron ofertas importantes en ventanas anteriores que el club y los jugadores rechazaron.
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Kike Salas: Tras ser un fijo, su cotización actual no alcanza los picos de la pasada campaña.

La revalorización de Oso: de 200.000 euros a la élite
El caso de Oso es, según los datos de portales especializados en mercado, un éxito de gestión deportiva a corto plazo. En apenas ocho semanas desde su debut bajo las órdenes de Matías Almeyda, el futbolista ha multiplicado su valor de forma exponencial.
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Valor inicial (noviembre 2025): 200.000 euros.
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Valor actual (enero 2026): 2 millones de euros.
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Proyección: Se estima que si mantiene la titularidad, podría ser una gran venta del verano.
El arrepentimiento del club por las plusvalías no ejecutadas
En las oficinas de Nervión se respira un aire de autocrítica. La entidad lamenta ahora no haber ejecutado ventas traumáticas de sus jóvenes perlas cuando el rendimiento estaba en su punto álgido.
Aquellas plusvalías millonarias que habrían saneado las arcas se han esfumado, dejando al club en una posición de debilidad financiera.
Ahora, toda la presión recae sobre figuras emergentes como Oso. La hoja de ruta de Antonio Cordón parece clara: proteger al jugador para que su tasación siga subiendo y, llegado el momento, no repetir los errores del pasado con una venta que ayude a equilibrar los balances de la temporada 2026/27.
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