El Sevilla FC vuelve a enfrentarse a su peor pesadilla en una temporada donde la regularidad brilla por su ausencia. Las lesiones de Rubén Vargas.
El Ramón Sánchez-Pizjuán, que siempre ha valorado el talento diferencial, ve ahora cómo su futbolista con más «duende» en ataque vuelve a quedar fuera de combate.
Tras el varapalo frente al Celta de Vigo, la confirmación de la recaída de su gran estrella ha dejado un vacío emocional y táctico en el esquema de Nervión difícil de reparar.
El parte médico oficial tras el duelo ante el Celta de Vigo
El club hizo oficial en el día de ayer que Rubén Vargas ha vuelto a recaer de sus problemas en el bíceps femoral de la pierna izquierda.
Esta situación es especialmente dolorosa para el jugador, ya que se trata de la misma dolencia que lo mantuvo apartado del grupo durante un mes y medio recientemente.
Según la fuente oficial del club, la disponibilidad del suizo dependerá de las pruebas complementarias, pero el escenario es pesimista:
- Pronóstico estimado: entre cinco y siete semanas de baja.
- Gravedad: pendiente de confirmar si es una pequeña rotura o una rotura importante.
- Regreso previsto: finales de febrero de 2026 o principios de marzo.

La alarmante radiografía médica: más de 500 días de baja
Un análisis profundo del historial médico de Rubén Vargas revela una fragilidad que preocupa seriamente en las oficinas de la Dirección Deportiva.
Desde la temporada 16/17, el futbolista acumula un historial de inactividad que condiciona su rendimiento de élite. Los datos, extraídos de los registros históricos de sus clubes, son demoledores para un jugador de su calidad:
- Ha acumulado un total de 542 días de inactividad por problemas físicos.
- Suma 21 lesiones o bajas distintas a lo largo de su carrera profesional.
- Se ha perdido aproximadamente 80 partidos oficiales por falta de disponibilidad.
Las dos zonas críticas que amenazan su carrera en Nervión
El informe clínico detallado por especialistas indica que el tren inferior del suizo es su gran punto débil. El Sevilla FC ya trabaja en planes de prevención específicos, pero la recurrencia es alta.
Sus problemas se concentran en dos áreas: los tobillos, con lesiones graves de ligamentos y sindesmosis, y la musculatura de los muslos, donde las bajas son cada vez más prolongadas, alcanzando picos de hasta 88 días de ausencia.
Este nuevo frenazo supone un reto mayúsculo para el cuerpo técnico, que pierde a su mejor argumento ofensivo en el tramo decisivo del campeonato.
La dirección deportiva deberá decidir ahora si el mercado de invierno es la solución para paliar una ausencia que, vistos los precedentes médicos, podría no ser la última del curso.
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