El filial del Sevilla también sufre el castigo arbitral

​El Sevilla Atlético atraviesa uno de los tramos más angustiosos de su historia reciente en la Primera RFEF. El filial, pulmón inagotable de talento para el primer equipo, lucha contra el abismo en una categoría de una exigencia feroz.

Sin embargo, a la crisis de resultados se le ha sumado un sentimiento de injusticia que recorre las entrañas de la Carretera de Utrera, recordando las épocas donde el club sentía que cada decisión externa pesaba más que el propio fútbol.

El polémico arbitraje que indigna al Sevilla Atlético

​La tensión estalló definitivamente tras el último duelo frente al Hércules de Alicante. Según han denunciado numerosos aficionados en redes sociales, el arbitraje volvió a castigar severamente los intereses franjirrojos.

La jugada que ha encendido todas las alarmas describe una acción de extrema dureza que no recibió el castigo reglamentario:

  • La acción: Un futbolista del Hércules propinó un pisotón directo con los tacos en el tobillo de un jugador sevillista.
  • El uso del VAR: El colegiado fue avisado para revisar la jugada en el monitor a pie de campo.
  • El veredicto: Tras ver la claridad de la agresión, el árbitro determinó que no era expulsión, dejando a todos los presentes en un estado de absoluta incredulidad.

Consecuencias directas en la lucha por la permanencia

​Este tipo de decisiones técnicas están lastrando el camino de los hombres de Luci, quienes se encuentran actualmente hundidos en los puestos de descenso. La sensación de indefensión que vive el filial se suma a las quejas recurrentes que también emite el primer equipo del Sevilla FC en LaLiga. En este 19 de enero, la preocupación en el club es doble:

  1. Riesgo deportivo: La pérdida de categoría de un filial en Primera RFEF supondría un golpe durísimo para la formación de jóvenes valores.
  2. Criterio unificado: El estamento arbitral está bajo la lupa por la falta de coherencia en las entradas de roja directa.

El futuro del Sevilla Atlético en Primera RFEF

​La situación clasificatoria obliga al equipo de Luci a reaccionar de forma inmediata, independientemente de los errores externos. Con el mercado de invierno aún abierto, la dirección deportiva monitoriza posibles refuerzos para dotar de veteranía a una plantilla que se siente castigada por los arbitrajes.

​El próximo encuentro será una final anticipada para un Sevilla Atlético que necesita, más que nunca, que el fútbol sea el único protagonista sobre el césped para escapar de la zona roja.

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