El sevillismo, una afición que ha saboreado la gloria europea como ninguna otra en este siglo, vive este abril de 2026 sumido en un estado de pánico que no se recordaba en décadas. Tras la decepcionante derrota en el Carlos Tartiere, el club de Nervión se asoma al abismo de la Segunda División con una fragilidad que hiela la sangre de sus seguidores.
En este escenario de pesadilla, el destino ha querido que la salvación del Sevilla FC pueda depender, indirectamente, de los resultados de su eterno rival, despertando viejos fantasmas de traiciones históricas que aún escuecen en la memoria colectiva de la ciudad.
El Elche de Eder Sarabia y el papel del Betis en la salvación
La situación clasificatoria tras la 30ª jornada es crítica. El Sevilla FC ocupa la 17ª posición, situándose a tan solo 2 puntos de distancia del Elche CF, equipo que marca actualmente el descenso al pozo.
El conjunto ilicitano, dirigido por Eder Sarabia, suma 29 puntos y tiene en su horizonte un duelo que ha encendido todas las alarmas en el Ramón Sánchez-Pizjuán: el enfrentamiento contra el Real Betis Balompié en el estadio de La Cartuja a sólo tres jornadas para el final de LaLiga.
Factores que alimentan el miedo en la afición nervionense:
- Margen de error: Solo 2 puntos separan al equipo del abismo tras perder en Oviedo.
- El factor derbi: El temor a que el Real Betis juegue con menor intensidad para favorecer al Elche CF.
- Calendario cruzado: Los resultados de los rivales directos son ahora la única tabla de salvación.
El precedente de la 96/97: la sombra del Sporting de Gijón
El pesimismo que impera en Nervión tiene bases históricas. Muchos aficionados recuerdan con amargura lo ocurrido en la temporada 1996/1997, un año negro que terminó con el Sevilla FC en el pozo. En aquella ocasión, el Real Betis perdió en casa contra el Sporting de Gijón (0-1) en un encuentro rodeado de sospechas.
Aquel resultado, sumado a la derrota sevillista al día siguiente precisamente en Oviedo, sentenció el descenso de los blancos y mantuvo a los asturianos en Primera, confirmando lo que muchos tildaron de «ayuda» del eterno rival para hundir al vecino.
Luis García Plaza y la obligación de no depender de nadie
A pesar de los precedentes y las teorías sobre posibles pactos, la realidad es que el equipo de Luis García Plaza tiene en su mano evitar cualquier carambola externa. Sin embargo, la imagen ofrecida recientemente no invita al optimismo.
El equipo se muestra incapaz de sumar puntos ante rivales de la zona baja, lo que obliga a mirar con lupa lo que hagan los de Eder Sarabia. El sevillismo teme que se repita la historia y que este 2026 quede marcado por una nueva «entrega» que certifique el desastre deportivo.
El Sevilla FC necesita sumar de tres en tres para que el resultado de La Cartuja sea una anécdota y no el acta de defunción de su estancia en la élite.
La tensión en la ciudad es máxima y el próximo sábado, frente al Atlético de Madrid, el equipo debe demostrar que su destino no está en manos de nadie más que en las suyas propias.
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