El Sevilla FC se asoma a un abismo que, hasta hace poco, parecía una pesadilla pasajera pero que hoy cobra tintes de realidad dramática.
El fantasma de la Segunda División recorre los pasillos del Ramón Sánchez-Pizjuán. La afición, curtida en mil batallas, observa con estupor cómo el equipo se desangra jornada tras jornada sin que parezca haber un plan de contingencia capaz de frenar la caída.
Los números del descenso que condenan a Matías Almeyda
La estadística es demoledora y no admite interpretaciones optimistas. El equipo ha completado un tramo de competición para el olvido que ha encendido todas las alarmas en Nervión. En condiciones normales, cualquier técnico en un club de esta exigencia ya habría sido cesado, pero la realidad institucional dicta sus propias leyes.
-
Racha negativa: El equipo solo ha sumado 7 puntos de los últimos 33 posibles.
-
Efectividad pírrica: Una dinámica que proyecta un descalabro inevitable en la segunda vuelta.
-
Factor campo: El fortín de Nervión ha dejado de intimidar a los rivales directos.

Las tres razones por las que Del Nido Carrasco mantiene al técnico
A pesar de la deriva deportiva, la cúpula directiva liderada por el presidente José María Del Nido Carrasco mantiene a Matías Almeyda en el cargo. Según fuentes internas del club, existen motivos de peso que van más allá de lo puramente futbolístico para no ejecutar el despido del entrenador argentino:
-
Inviabilidad económica: El Sevilla FC no dispone de músculo financiero para afrontar un nuevo finiquito millonario tras los constantes cambios de técnico en los últimos años.
-
Escudo mediático: El entrenador es actualmente la única figura que da la cara ante la prensa y la afición, permitiendo que Del Nido Carrasco y Antonio Cordón mantengan un perfil bajo en sus despachos.
-
Conocimiento de la crisis: El técnico conoce la falta de recursos y no presionará públicamente por refuerzos costosos que el club no puede acometer.
El vestuario y Antonio Cordón cierran filas ante la adversidad
A diferencia de otras crisis recientes, Matías Almeyda cuenta con un activo vital: el apoyo incondicional de los pesos pesados del vestuario. Los jugadores valoran su honestidad y el hecho de que no busque excusas externas ante la precariedad de la plantilla.
Por su parte, el Director Deportivo, Antonio Cordón, sabe que acudir al mercado ahora para buscar un sustituto de garantías es casi imposible debido a la fama de «trituradora de entrenadores» que se ha ganado la entidad.
La permanencia en la máxima categoría depende ahora de un equilibrio casi milimétrico entre la fe de los jugadores y la capacidad de resistencia de un cuerpo técnico que trabaja con las manos atadas.
Únete a Nuestro Canal de WhatsApp
