La tormenta que azota los despachos de Eduardo Dato amenaza con llevarse por delante la precaria estabilidad deportiva conseguida sobre el césped. Tras confirmarse la ruptura definitiva de las negociaciones para la venta del club a Sergio Ramos, la hoja de ruta del cuadro hispalense de cara a la temporada 2026-2027 ha vuelto a saltar por los aires de forma imprevista.
La hinchada de Nervión, que confiaba en arrancar un proyecto limpio y sin sobresaltos tras el agónico sufrimiento del curso anterior, asiste con estupor a un nuevo cisma interno que pone en duda la continuidad del principal artífice de la salvación en la máxima categoría.
La cláusula de renovación de Luis García Plaza que el consejo pone en duda
El técnico madrileño asumió el banquillo en el tramo final con la misión suicida de amarrar la permanencia, un objetivo que cumplió con creces ganándose el respeto del vestuario.
El contrato firmado con los actuales mandatarios estipulaba un blindaje automático si lograba mantener la categoría en la élite.
Los condicionantes que rodean la situación laboral del míster son:
- Extensión automática: Tras sellar la salvación, su vinculación contractual quedó prorrogada de forma legal hasta junio de 2027.
- Giro inesperado: Según ha desvelado una preocupante información adelantada por el portal especializado Ficherio, su puesto en el banquillo pende ahora de un hilo.
- Falta de consenso: Diversos miembros de peso dentro del consejo de administración opinan de forma interna que no es el perfil idóneo para liderar el proyecto desde cero.
La orden a José Ignacio Navarro para buscar una alternativa en el mercado antes del 30 de junio
Este cisma en el palco se produce en paralelo a las negociaciones exprés que mantienen las grandes familias accionistas para traspasar la gestión a nuevos grupos inversores internacionales.
Mientras esto sucede, varios dirigentes pretenden ordenar al director deportivo, José Ignacio Navarro, que rastree el mercado europeo en busca de otro entrenador.
Ante esto, la afición rojiblanca contempla con pavor que los mismos gestores que han arruinado las arcas de la sociedad decidan destituir al técnico que aportó sentido común.
Y es que las dudas con el entrenador retrasarán todavía más la planificación de los fichajes mientras los ratios económicos de la patronal siguen vigilados con lupa.
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