La cantera del Sevilla FC vive uno de sus momentos más dramáticos en los últimos años. El descenso del Sevilla Atlético a Segunda Federación ha certificado el fracaso de un proyecto deportivo que ha firmado una temporada para el olvido, sumando apenas 28 puntos en 38 jornadas.
Con el filial hundido en la cuarta categoría del fútbol español, la secretaría técnica ha iniciado una profunda reestructuración del área técnica para volver a Primera Federación.
El sustituto elegido para el banquillo del Sevilla Atlético
La primera gran cabeza en caer tras el descenso ha sido la de Marco García, cuyo relevo en el banquillo ya está totalmente decidido.
El elegido por la dirección deportiva para liderar el proyecto de retorno es Diego Galiano, técnico que llega avalado por su gran campaña en el Xerez CD, equipo al que ha logrado clasificar para las semifinales del playoff de ascenso a Primera RFEF.
Sin embargo, el desembarco del entrenador jerezano no es tan sencillo como parece y se ha topado con un obstáculo mayúsculo en los despachos del Ramón Sánchez-Pizjuán.
El fichaje está completamente paralizado en la planta noble debido a los severos problemas institucionales que atraviesa la entidad.
El tapón institucional que paraliza la cantera sevillista
La llegada del nuevo técnico y la planificación del filial dependen directamente de un escenario económico y societario que mantiene en vilo a todo el sevillismo:
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El control del límite de plantilla: El club no puede inscribir nuevos contratos técnicos sin el visto bueno financiero de los gestores actuales.
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La venta del club: Todo el proceso de reconstrucción deportiva se encuentra en pausa a la espera de que se concrete la venta de las acciones mayoritarias de la entidad.
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La alternativa en la recámara: Si se cae la opción prioritaria, la secretaría técnica maneja el nombre de Lolo Rosano, quien regresaría al Sevilla FC tras cerrar su etapa en el Atlético Antoniano tras lograr una solvente permanencia en la categoría.
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