El Sevilla FC atraviesa una crisis institucional que parece no tener fin. En una entidad acostumbrada a la gloria y a una gestión modélica que despertó la envidia de Europa, el presente se siente como una traición al legado de esfuerzo y profesionalidad de las últimas décadas.
La fractura entre el palco y la grada es total, alimentada por una sensación de deriva que amenaza con destruir los pilares de un club centenario que hoy, más que nunca, se siente huérfano de liderazgo.
Los motivos que señalan a José María del Nido Carrasco
A través de un pormenorizado análisis publicado por el usuario @Hetfieldselic en la red social X, se han expuesto las razones por las cuales el actual mandatario ha perdido todo crédito entre el sevillismo.
La crítica no se queda en los resultados deportivos, sino que profundiza en una gestión interna que ha desmantelado la estructura que llevó al éxito al conjunto de Nervión.
Entre los puntos más críticos de su gestión destacan:
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Aislamiento de figuras clave: Se le señala por arrinconar a empleados vitales, siendo el caso de Monchi el más doloroso para la afición, un proceso que habría comenzado incluso en 2019.
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Contradicciones deportivas: El presidente habría impuesto su criterio sobre la dirección deportiva en ventas críticas como las de Diego Carlos o Koundé, impidiendo renovar el ciclo en el momento adecuado.
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Ruina económica: La subsistencia del club está amenazada tras gastos desmedidos en finiquitos, como el de Sampaoli, una apuesta personal del presidente con la dirección deportiva en contra.
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Desconexión social: Subidas de abonos sin competición europea y la eliminación de ventajas para el abonado que cede su asiento.
Ignacio Navarro y Alberto Pérez-Solano: los nombres de la discordia
El análisis destaca la introducción en el club de figuras que han sido claves en el arrinconamiento de empleados históricos. Se menciona específicamente al psicólogo Ignacio Navarro y al abogado Alberto Pérez-Solano, quien no solo ejerce en la guerra jurídica contra el padre del presidente, sino que toma decisiones en el día a día de la institución.
Esta nueva estructura ha provocado, según la citada fuente, que empleados con décadas de servicio y sentimiento sevillista hayan sido despedidos sin miramientos.
El «barco fantasma» y las mentiras sobre el nuevo estadio
La política de comunicación es otro de los grandes reproches de la afición. El club es descrito como un «Holandés Errante», un barco sin tripulación donde nadie da la cara tras los bandazos institucionales.
Además, se le acusa de mentir cínicamente sobre proyectos estratégicos; en 2023 se prometió que en esta primavera de 2026 las grúas ya estarían trabajando en el nuevo estadio, una realidad que hoy brilla por su ausencia.
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Crisis de profesionalismo: Puestos directivos que quedan sin cubrir y una estructura vacía.
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Falta de transparencia: Apariciones públicas limitadas a media hora en verano antes de «volver a la cueva».
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Megalomanía: El texto concluye que José María del Nido Carrasco ha reventado un contexto de éxito por anteponer sus intereses personales al bien del club.
La conclusión del sevillismo en redes es demoledora: ningún presidente en la pugna por ser el peor se encontró un contexto tan favorable como el actual mandatario, y ninguno lo había deteriorado de forma tan sistemática.
Junior, que por supuesto no iba a recoger el guante de la afición y quedarse sin ir al partido, parece no ser consciente de que ya no es siquiera "uno de los peores presidentes de la historia del club", sino EL PEOR. De Caldas o Escobar son Churchill a su lado. Por estos motivos: pic.twitter.com/ECT2PDQpxV
— Briatore (@Hetfieldselic) April 30, 2026
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