Del Nido Carrasco vuelve a engañar a la afición del Sevilla

​La situación en el Ramón Sánchez-Pizjuán ha dejado de ser una mala racha para convertirse en una crisis institucional sin precedentes.

Tras décadas de éxitos europeos y estabilidad en la élite, el fantasma de los años más oscuros sobrevuela Nervión.

La afición asiste con incredulidad a una caída libre deportiva que, lejos de ser atajada con refuerzos, parece alimentada por una gestión de despachos que prioriza el balance contable sobre la permanencia en Primera División.

La alarmante realidad deportiva tras caer ante el Celta

​La última derrota frente al Celta de Vigo ha encendido todas las alarmas en el seno del club. Los números no mienten y reflejan una falta de calidad alarmante en la plantilla actual:

  • Racha negativa: El equipo apenas ha sumado siete de los últimos treinta y tres puntos en juego.
  • Falta de gol: La carencia de pegada y los errores defensivos están condenando al grupo en cada jornada.
  • Peligro real: El descenso a Segunda División ha dejado de ser una posibilidad remota para convertirse en una amenaza inmediata.

 El «engaño» del límite salarial y la normativa de La Liga

​A pesar de que varios medios afines al club difundieron que el Sevilla FC no podía incorporar jugadores por tener el límite salarial sobrepasado, la realidad normativa cuenta una historia distinta.

Según ha trascendido recientemente, la Liga permite a todos los equipos, incluso a los excedidos, incorporar al menos a un futbolista gracias a un cambio de normativa.

Castro y Del Nido Carrasco en el palco del Sánchez-Pizjuán

​La información manejada por fuentes cercanas a la entidad sugiere que los dirigentes han intentado «engañar» a la afición filtrando restricciones externas para justificar la inactividad en el mercado de fichajes. La intención real, según apuntan diversas voces críticas, es maquillar las cuentas para facilitar una futura venta de la entidad.

Prioridad económica frente al riesgo de descenso

​La estrategia de los accionistas mayoritarios parece clara: priorizar lo económico frente a lo deportivo. El objetivo de cuadrar los balances busca que cada accionista maximice su beneficio en una posible transacción, una decisión de alto riesgo que pone en jaque la estabilidad del club.

​Sin embargo, esta táctica podría volverse en contra de la propiedad. Si el equipo acaba descendiendo a Segunda División, el valor de las acciones se desplomaría y el interés de posibles compradores desaparecería.

Antonio Cordón se encuentra ante el reto de gestionar una dirección deportiva con las manos atadas, mientras la entidad se desangra en la clasificación por la falta de inversión necesaria para revertir la situación.

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