Del Nido Carrasco priorizó este verano su bienestar al beneficio del Sevilla

​El sevillismo vive sumido en una crisis de identidad que amenaza con llevarse por delante décadas de gloria europea. De la exigencia máxima de los títulos, la afición ha pasado a contemplar con estupor cómo la dirección de José María del Nido Carrasco prioriza la docilidad en el banquillo sobre la competencia táctica.

Tras el estrepitoso fracaso del «experimento» de Matías Almeyda, la sombra de lo que pudo ser y no fue planea sobre el Ramón Sánchez-Pizjuán, revelando una gestión que parece más preocupada por el control político que por la salvación deportiva en esta agónica temporada 2025/2026.

La llamada desesperada de José Bordalás que el Sevilla FC ignoró

​Según revela una exclusiva de Informe Morrocotudo, el pasado verano se produjo una situación inaudita que define la actual deriva institucional. José Bordalás, uno de los técnicos más contrastados de LaLiga, estaba «loco» por recalar en el Sevilla FC.

Ante el silencio de la planta noble de Nervión, fue el propio entrenador quien tomó la iniciativa de llamar al club y reunirse personalmente con el presidente.

Sin embargo, su propuesta fue desechada; el club prefirió una apuesta de riesgo antes que a un técnico con carácter y con capacidad para sacar adelante situaciones difíciles.

​Los motivos del rechazo y la comparativa con la situación actual:

  • Perfil «incómodo»: La directiva evitó a José Bordalás por temor a sus exigencias y su contundencia en sala de prensa.
  • Éxito en el Getafe CF: El técnico alicantino tiene a los azulones octavos en la tabla, con cinco victorias en los últimos siete duelos.
  • Distancia con el descenso: Mientras el Sevilla FC agoniza, el equipo madrileño aventaja en diez puntos la zona de peligro.
  • Preferencia presidencial: Se señala que Del Nido Carrasco busca entrenadores «dóciles» que actúen como pararrayos de la gestión y que no le compliquen la vida, priorizando su bienestar al del club.

El fracaso de Matías Almeyda y la sombra de la Segunda División

​La apuesta por Matías Almeyda se ha revelado como un error de cálculo fatal. Lo que se vendió como un fútbol combinativo y de presión asfixiante terminó siendo un sistema «anárquico» que ha dejado al equipo al borde del abismo.

La falta de experiencia en las grandes ligas europeas del argentino fue un lastre insalvable, castigando la salida de balón y exponiendo las carencias de una plantilla que, sobre el papel, es superior a la de muchos rivales que hoy miran al Sevilla FC desde la zona noble de la clasificación.

Tensión social máxima ante la llegada de Luis García Plaza

​La situación ha escalado a un nivel de tensión social que preocupa en la capital hispalense. Gran parte de la grada ha perdido la paciencia ante lo que consideran decisiones «horribles» que empujan al club hacia la Segunda División.

La elección de Luis García Plaza como noveno entrenador en cuatro años es el último cartucho de una directiva que se siente señalada. El malestar es tal que la seguridad del propio José María del Nido Carrasco se ha convertido en un tema de debate, reflejando un divorcio total entre la grada y el palco.

​Con el parón de selecciones de este marzo de 2026 como última tregua, el sevillismo exige resultados inmediatos. La gestión de Antonio Cordón también queda bajo la lupa tras no haber sabido imponer un criterio deportivo por encima de las preferencias políticas del presidente.

El sentimiento de una afición histórica no se negocia, y cada jornada que pasa sin una reacción real acerca un poco más el fantasma del descenso a un Ramón Sánchez-Pizjuán que clama por un cambio de rumbo radical.

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