El Sevilla FC se encuentra hoy en una encrucijada que hiere el orgullo de una afición acostumbrada a la gloria. Lo que para muchos fue el cénit, la Séptima Europa League en Budapest, resultó ser el espejismo que ocultaba una caída libre institucional y deportiva.
En apenas tres años, el club ha pasado de las noches mágicas de Champions League a habitar en los puestos de descenso, jugándose la vida en cinco jornadas que determinarán si el escudo sobrevive en la élite o se hunde en el barro.
El origen del caos: De la salida de Monchi al finiquito de Sampaoli
La gestión de José María del Nido Carrasco ha estado marcada por una inestabilidad que dinamitó los cimientos del éxito.
El primer gran cisma se produjo con la salida de Monchi, asfixiado por la falta de autonomía y el papel de figuras como el psicólogo José Ignacio Navarro.
Esta ruptura fue el primer dominó en caer en una planificación que ha dilapidado millones de euros en indemnizaciones.
La cadena de errores en el banquillo comenzó con la destitución de Julen Lopetegui para traer a un Jorge Sampaoli que terminó costando casi 9 millones de euros en finiquito.
A esto le siguió la renovación sin convicción de José Luis Mendilibar y la apuesta fallida por Diego Alonso, señalado estadísticamente como uno de los peores técnicos en la historia del club de Nervión.
Fichajes frustrados y el rechazo a Sergio Ramos y Bordalás
La toma de decisiones en el mercado de fichajes también ha estado bajo el foco de la crítica. Bajo la dirección de Víctor Orta, y posteriormente con Antonio Cordón, el equipo ha visto cómo se devaluaba su plantilla sistemáticamente. Especialmente dolorosos para el sevillismo son los nombres que no llegaron:
- José Bordalás: Un perfil de «bombero» que fue rechazado antes de la llegada de Matías Almeyda.
- Quique Sánchez Flores: Descartado en el mercado invernal pese a su experiencia en situaciones críticas.
- Sergio Ramos: El camero se ofreció a jugar gratis en el Sevilla FC este curso, pero la directiva cerró la puerta mientras el equipo se convertía en el más goleado de la competición.
El presente con Luis García Plaza y la sombra del descenso
El último «arrebato» de la directiva fue la destitución de Matías Almeyda, el único técnico que parecía mantener el respeto del vestuario, para contratar a un Luis García Plaza que no ha logrado el efecto revulsivo.
Con tres derrotas en cuatro partidos y solo una victoria —lograda por errores ajenos ante el Atlético de Madrid—, el equipo llega a la final del próximo lunes 4 de mayo de 2026 contra la Real Sociedad con el agua al cuello.
La autoridad de Del Nido Carrasco está más cuestionada que nunca según informan fuentes de Radio Sevilla. El hartazgo es total y el escenario de una venta a Five Eleven Capital o la llegada de un nuevo organigrama parece ser la única salida para una entidad que, en solo tres años, ha transformado el éxito europeo en una lucha desesperada por la supervivencia económica y deportiva.
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