La histórica rivalidad futbolística de la capital hispalense vive un nuevo capítulo de máxima tensión institucional. Los derbis entre sevillistas y béticos trascienden siempre lo deportivo para convertirse en batallas dialécticas que encienden a ambas aficiones, especialmente en momentos donde la estabilidad de un club contrasta con los procesos de reconstrucción del eterno rival en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
El dardo de Ángel Haro a la situación actual del Sevilla FC
El máximo mandatario del conjunto verdiblanco ha analizado la actualidad hispalense en los micrófonos de Deportes COPE Sevilla, en una entrevista realizada desde el conocido restaurante Casa Bigote en Sanlúcar de Barrameda.
Al ser cuestionado de forma directa por el eterno rival, el presidente no dudó en lanzar un dardo directo al modelo de gestión blanquirrojo:
»Yo también quiero ganar algo. Lo que hay que hacer es competir e intentar ganar todo lo que se juegue. Se están dando pasos. Para poder ganar algo hay que tener estabilidad económica y deportiva. Nosotros la tenemos, sobre todo deportiva. Lo que no tiene sentido es intentar ganar algo cuando tienes un equipo para no bajar».
La herida del último derbi y la superioridad en el presupuesto
El dirigente bético reconoció públicamente que todavía sigue dándole vueltas al último enfrentamiento directo entre ambos clubes. Según sus palabras en Deportes COPE Sevilla, la frustración radica en que considera que la plantilla bética es muy superior en estos momentos a la sevillista:
»El derbi en casa es un partido que me dolió porque ya sí hay una diferencia notable a nivel de equipo. Cuando se nos requería antes que ganaramos a nivel de presupuesto era dificíl porque ellos si que tenían 200 y nosotros 60. Ahora que sí estamos por encima sobre todo deportivamente, si hay que ganar los derbis y lo recuerdo muy negativo. Ibamos ganando al descanso 2-0 y no estaba contento».
La opción de compartir estadio en La Cartuja y los agravios del pasado
Otro de los puntos calientes de la comparecencia telefónica se centró en el uso del Estadio de La Cartuja durante las futuras reformas del coliseo bético, dejando caer que existieron tanteos informales por parte de la directiva de Nervión:
- Contactos por el estadio: Admitió que durante el último año se le hizo algún comentario sin muchos formalismos para compartir recinto, añadiendo que si el rival lo usa en el futuro «tendrán que pagar una renta como la nuestra».
- Incertidumbre institucional: Manifestó tener relación con consejeros y exconsejeros de Nervión, deseándoles que «encuentren su camino» al estar sumidos en una situación compleja.
- Queja histórica: Denunció una supuesta desigualdad de trato en la ciudad en el pasado, asegurando que un convenio urbanístico que a otros equipos les cuesta firmar un par de años, al club bético le costó desde 2006 o 2007 prosperar.
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