La situación deportiva del Sevilla FC atraviesa un momento de máxima tensión tras los últimos resultados negativos, generando un clima de incertidumbre en el entorno de Nervión.
En este contexto, la figura de Matías Almeyda se encuentra en el centro del debate entre la dirección deportiva y una planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán que empieza a dudar seriamente del rumbo táctico del equipo.
El respaldo absoluto de Antonio Cordón al técnico argentino
Durante la reciente presentación de Maupay, el director deportivo Antonio Cordón compareció ante los medios para lanzar un mensaje de unidad y firmeza.
Lejos de los habituales discursos protocolarios que preceden a un despido, el extremeño ratificó al «Pelado» como la pieza angular de su proyecto deportivo a largo plazo.
Según fuentes internas del club y lo expuesto en la rueda de prensa, la confianza en Matías Almeyda es total por parte del área deportiva. Antonio Cordón entiende que el estilo de juego y la metodología del argentino son los pilares necesarios para transformar la entidad, independientemente de la racha actual de resultados.

Un proyecto blindado ante el calendario de febrero 2026
La apuesta por la continuidad es tan drástica que el club no contempla el cese del entrenador incluso si los resultados no acompañan en las próximas «finales» por la permanencia. La hoja de ruta marcada por la dirección de fútbol es clara:
- Duelo directo contra el Girona FC.
- Visita clave del Deportivo Alavés.
- Enfrentamiento crítico frente al Getafe CF.
Incluso si el Sevilla FC cayera a puestos de descenso tras esta serie de partidos, la intención de Antonio Cordón es mantener a Matías Almeyda en el banquillo, priorizando la estabilidad del modelo sobre la urgencia clasificatoria.
División interna en el Consejo de Administración
Sin embargo, esta firmeza no es unánime. Dentro del Consejo de Administración y en el entorno cercano a José María del Nido Carrasco, han surgido voces críticas que señalan deficiencias graves en la gestión del equipo. Los puntos de fricción que podrían generar una crisis institucional son los siguientes:
- Riesgo táctico excesivo: Se cuestiona un sistema de juego que deja muy expuesta a la defensa.
- Balón parado: Parte de la directiva critica la falta de trabajo en jugadas de estrategia.
- Lectura de partidos: Existe descontento con la gestión de los cambios y la dirección desde el banquillo durante los 90 minutos.
Esta discrepancia entre la visión técnica de Antonio Cordón y la urgencia de resultados que demanda la directiva marca un punto de inflexión en la temporada. El pulso por el banquillo del Sánchez-Pizjuán está servido.
Únete a Nuestro Canal de WhatsApp
