El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más angustiosos de su historia reciente, navegando en una deriva deportiva que ha encendido todas las alarmas en Nervión. En un club donde la exigencia histórica no permite treguas, la afición observa con recelo cómo el equipo encadena errores técnicos y derrotas dolorosas.
En medio de este clima de inestabilidad, la figura del técnico argentino se ha convertido en el epicentro del debate, pero la planta noble del Sánchez-Pizjuán parece haber tomado una determinación salomónica.
La ratificación pública de Matías Almeyda en el banquillo
Durante la rueda de prensa de balance del mercado invernal, el director deportivo Antonio Cordón quiso frenar en seco los rumores sobre un posible relevo en el banquillo. A pesar de los malos resultados, la postura oficial del club es de respaldo absoluto al preparador argentino, apelando a la unión del vestuario como principal argumento para la remontada.
Según ha recogido VamosMiSevillaFC.com, el mánager sevillista fue tajante al ser cuestionado por la continuidad del técnico: «Tenemos plena confianza en él porque es un trabajador nato. El equipo está a muerte con él, nosotros estamos a muerte con él. Confiamos en su trabajo y nada más», afirmó Antonio Cordón con rotundidad.

Los motivos económicos de una confianza «obligada»
Sin embargo, tras esta fachada de unidad, existe una realidad financiera que condiciona cualquier movimiento drástico. La delicada situación de las arcas sevillistas impide, a día de hoy, ejecutar un cambio de timón. El club se encuentra en un callejón sin salida debido al contrato firmado con el técnico:
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Contrato blindado: El argentino tiene firmados tres años de contrato que el club no puede finiquitar actualmente.
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Falta de liquidez: No hay disponibilidad económica para pagar el despido y, simultáneamente, contratar a un nuevo cuerpo técnico de garantías.
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Límite salarial: Cualquier gasto extra en el banquillo computaría negativamente en el ya ajustado margen de LaLiga.
Joaquín Caparrós y Quique Flores: opciones descartadas
Ante la crisis, algunos sectores del club han vuelto a poner sobre la mesa nombres conocidos, pero ninguna alternativa parece viable en este contexto de austeridad extrema. La opción de Quique Sánchez Flores se ve ahora como una quimera inalcanzable por sus pretensiones económicas, mientras que la vía de Joaquín Caparrós ha perdido fuerza.
Aunque el de Utrera no supondría un gran desembolso, la experiencia de la última temporada ha mermado la confianza en su figura para relanzar el proyecto.
Por todo ello, el Sevilla FC mantendrá su apuesta por Matías Almeyda hasta las últimas consecuencias, confiando en que el «trabajo nato» del argentino sea suficiente para alejar definitivamente los fantasmas del descenso antes del próximo 30 de junio.
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