Objetivo Mallorca: Azpilicueta se machaca para no recaer

El Sevilla FC atraviesa un momento crítico donde la jerarquía en el vestuario se ha vuelto tan necesaria como los puntos en el casillero. En Nervión, la ausencia de líderes sobre el césped se ha pagado cara en forma de errores defensivos.

Tras semanas de incertidumbre en la enfermería, una luz de esperanza se enciende para la zaga de Matías Almeyda, recuperando a un efectivo cuyo currículum es garantía de orden y mando.

El regreso de César Azpilicueta al grupo tras un mes y medio fuera

La noticia positiva de la semana saltó en la ciudad deportiva. En el primer entrenamiento semanal, César Azpilicueta se reincorporó al trabajo grupal con el resto de sus compañeros.

El navarro ha superado un calvario de un mes y medio de baja debido a una inoportuna recaída en su lesión muscular, un problema que ha lastrado su continuidad desde su fichaje.

A sus 36 años, el defensor internacional no ha tenido la fortuna necesaria con el físico desde que llegó libre el pasado verano. Su historial médico en el club preocupa al cuerpo técnico, pero su compromiso es incuestionable: se está machacando para completar la segunda vuelta sin más visitas a la enfermería.

Azpilicueta sonriente en el entrenamiento

El objetivo marcado: la convocatoria ante el RCD Mallorca

El destino ha querido que el posible regreso del capitán coincida con el rival ante el que empezó su pesadilla. César Azpilicueta se lesionó en los primeros segundos del duelo ante el RCD Mallorca en la primera vuelta, y ahora su meta es entrar en la lista para el partido de este lunes 2 de febrero.

Las claves de su proceso de recuperación son:

  • Diagnóstico previo: Recaída severa de una rotura fibrilar en el muslo.

  • Tiempo de baja actual: Seis semanas de tratamiento específico y gimnasio.

  • Plan de regreso: Trabajo progresivo con el grupo para evitar una cuarta lesión muscular.

Una defensa bajo el foco por los errores y las bajas de larga duración

La vuelta del ex del Chelsea se antoja fundamental para un equipo que «hace aguas» en el aspecto defensivo. Con la reciente baja federativa de Marcao y las dudas constantes en la salida de balón, la experiencia de César Azpilicueta es el clavo ardiendo al que se agarra el sevillismo para frenar la sangría de goles recibidos.

El defensa navarro sabe que, a su edad, cada recaída es un obstáculo difícil de salvar, por lo que este regreso se está cuidando al milímetro por parte de los servicios médicos del club.

Si las sensaciones son positivas en los próximos entrenamientos, liderará la expedición que busque tres puntos vitales para la tranquilidad del proyecto.

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